La mística del Real Madrid firmó un capítulo memorable en el Estadio Olímpico al completar una remontada inverosímil frente a la Roma en la recta final del partido. Apenas dos minutos después de descontar, la pizarra cobró vida a los 85′ gracias a un tiro de esquina teledirigido por Arda Güler que el juvenil Endrick conectó de cabeza con potencia para imponer el 3-3; lejos de conformarse con la paridad, los merengues mantuvieron el asedio y sobre los 90 minutos repitieron la fórmula sagrada: otra ejecución precisa de Güler desde el córner encontró la irrupción magistral de Antonio Rüdiger, quien se impuso en el juego aéreo y definió de derecha para clavar el 3-4 definitivo, desatando la locura blanca tras ir perdiendo por dos goles al minuto 82.