En la Supercopa de 2011, José Mourinho agredió a Tito Vilanova metiéndole el dedo en el ojo. (Internet)
En la Supercopa de 2011, José Mourinho agredió a Tito Vilanova metiéndole el dedo en el ojo. (Internet)

El más reflexivo y humano en la actualidad. Así se ha mostrado el nuevo técnico de la Roma, que ha participado en el libro ‘Manténganse locos y hambrientos’, del portugués Joao Gabriel. En algunos pasajes del escrito, según recogen los medios ‘As’ y ‘Marca’, el técnico luso se refiere al incidente que tuvo con en un Real Madrid vs. Barcelona en la que ‘Mou’ le metió el dedo en el ojo al entonces ayudante de Guardiola.

Yo fui el que falló, no debería haber hecho lo que hice. Claro que no, la imagen negativa se queda para siempre. Tito no tuvo nada que ver con eso. Lo siento por él”, afirmó arrepentido el luso sobre aquel Clásico de 2011 por la Supercopa de España.

Sin embargo, Mourinho explica cuál fue el problema y argumenta por qué lo hizo: “El Barça era bueno jugando, pero era mejor condicionando al rival y manipulando decisiones y percepciones”.

Anécdota con Cristiano

Tengo un problema con los futbolistas egocéntricos, esos que anteponen metas personales a las metas de equipo. Esto complica el trabajo”, dice. Mourinho señala un episodio con Cristiano Ronaldo en 2013 en el Real Madrid.

Estábamos en el último minuto de un partido con el Valencia. Veníamos de dos empates consecutivos, pero ganábamos ese partido 2-0. Ronaldo perdió el balón tras intentar un regate a Joao Pereira y casi marca el Valencia. Le dije que después de dos empates era diferente ganar 2-0 a 2-1. No le gustó lo que le dije, pero no fue nada especial”, resume.

Por otro lado, ‘Mou’ también habla de la etiqueta que ganó, avalada por sus éxitos, algo que después le ha pasado factura cuando las cosas no han ido tan bien.

He sido un poco víctima de mí mismo. Si pudiera, sería una de las cosas que no repetiría. Gané, gané y gané. Me metí en una dinámica en la que no ganar parecía como el final de el mundo”. le dice a João Gabriel.

Yo mismo, por mi personalidad, promocioné un poco esto, que todo es siempre para ganar, ganar o ganar. Cuando llegaba a situaciones en las que era muy difícil hacerlo, algo que para otros entrenadores era algo aceptable, para mí siempre se consideró insuficiente, un fracaso“, esgrime.


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