Argentina encontró el gol de la tranquilidad en el momento más dramático del partido gracias a la rebeldía de Lisandro Martínez. Corría el minuto 92 de la prórroga cuando el defensor del Manchester United se vistió de héroe en Miami para destrabar unos dieciseisavos de final durísimos ante Cabo Verde. La acción llegó por la vía del balón parado: un tiro de esquina desató el caos y una serie de rebotes estériles en el área africana. Atento a la jugada, el central capturó el esférico suelto y, con la frialdad de un delantero de élite, sacó un violento remate que se clavó de manera impecable en el ángulo del portero Vozinha, desatando la locura total en el banco de Lionel Scaloni y devolviéndole la ventaja a la Albiceleste (2-1) en un partido de máxima incertidumbre.
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