A los 32 minutos del primer tiempo se produjo la ocasión más clara hasta ese momento en el estadio Monumental. Paolo Guerrero se paró frente al balón y ejecutó un tiro libre con potencia y calidad, evocando sus mejores épocas en el fútbol brasileño. El disparo llevaba dirección de gol y exigió a toda la defensa rival.
En el trayecto, la pelota se desvió en la cabeza de Jesús Castillo, lo que terminó descolocando al arquero. El balón impactó en el palo y salió despedido al tiro de esquina, salvándose así el arco en una jugada que parecía destinada a abrir el marcador.
La acción generó la reacción inmediata en las tribunas y le dio otro ritmo al partido, que hasta ese momento había tenido pocas situaciones claras. Fue un aviso serio de peligro por parte de Nelson Lima, que encontró en la pelota parada su mejor arma.
Pese a esa aproximación, el marcador hasta ese momento se mantenía 0-0 ante Universitario en el estadio Monumental, en un encuentro intenso, pero con poca eficacia de cara al gol en la primera mitad.


