No busques más, este problema tiene solución. La lejía es un producto de uso habitual y extendido por muchos países para limpiar y desinfectar los hogares. Sin embargo, si por un pequeño accidente doméstico nos cae o nos salpica una gota en nuestra ropa de color, eso puede arruinar por completo que podamos volver a usarla.
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Estas manchas no son más que decoloraciones del tejido y hacen que, en muchos de los casos, las prendas no se puedan usar más. Se cree que las manchas de lejía nunca saldrán, pero existen unos trucos caseros para lograr quitarlas y poder volver a utilizar esa ropa como si fuera recién adquirida.
Para evitar que estos imprevistos ocurran, y siempre que vayas a manipular la lejía, procura llevar ropa vieja o que no te importe estropear. Pero si te das cuenta, lo mejor para solucionar este problema es actuar rápido, es decir, cuando la mancha está aún fresca y han pasado pocos segundos desde que salpicó la ropa. Si dejamos pasar el tiempo, serán más difíciles eliminarlas de las prendas de vestir.
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