El deporte ha dejado de ser sólo entretenimiento para consolidarse como una industria tecnológica impulsada por datos. Detrás de cada campeonato o evento global existe un negocio multimillonario que necesita mantenerse actualizado y adaptarse a los cambios en el comportamiento de la audiencia. Si antes bastaban las jugadas y las grandes disputas, hoy es necesario invertir en experiencias omnicanal, con soluciones digitales que integren inteligencia artificial, datos y nuevas infraestructuras para responder a las expectativas del público.
Un estudio reciente de IBM, realizado con más de 20 mil fans en 12 países, reveló que el 85% considera que la integración de la tecnología en su experiencia deportiva tiene un alto valor. Además, el 80% cree que la tecnología, en particular la inteligencia artificial, será el principal factor que influirá en la forma en que consumen deportes hasta 2027. Asimismo, más de la mitad (56%) de los encuestados afirma que le gustaría contar con análisis y comentarios basados en IA durante los eventos deportivos.
Este nuevo patrón de consumo ha llevado a ligas, clubes y organizadores a acelerar las inversiones en inteligencia artificial, datos e infraestructura digital, en una transformación que ya se observa en la práctica. En la Fórmula 1, la colaboración entre IBM y Scuderia Ferrari HP dio como resultado una aplicación que utiliza IA para transformar grandes volúmenes de datos de las carreras en contenido personalizado para los aficionados. Durante una competencia, los autos generan más de un millón de datos por segundo, información que ahora se convierte en análisis, insights y experiencias digitales en tiempo real.
La aplicación fue desarrollada sobre una plataforma de nube híbrida escalable y segura: Red Hat OpenShift, de Red Hat. Esta solución open source, basada en contenedores, permite integrar sistemas, escalar aplicaciones y procesar información de forma instantánea, un requisito cada vez más crítico en entornos deportivos de alto rendimiento.
“La capacidad de integrar datos, escalar aplicaciones y responder en tiempo real es esencial para empresas y gobiernos, y también para el deporte, ya que aporta libertad de elección, flexibilidad y escala. Con plataformas abiertas como OpenShift, es posible no solo generar nuevos modelos de negocio, sino también ofrecer experiencias más ricas, personalizadas y conectadas para los fans”, afirma Thiago Araki, director senior de tecnología para América Latina en Red Hat.
Según Red Hat, el uso de tecnologías abiertas ha ganado terreno en la industria deportiva al permitir una mayor interoperabilidad y velocidad en el desarrollo de aplicaciones. En la práctica, esto habilita desde aplicaciones para aficionados hasta sistemas que operan datos en tiempo real in situ durante los partidos, conectando distintas capas del ecosistema deportivo.
No es casualidad que esta industria esté invirtiendo en infraestructuras flexibles, basadas en la nube y en tecnologías abiertas, que permiten lanzar y adaptar servicios con rapidez. La lógica es la misma que en otros sectores: cuanto mayor es la capacidad de integrar datos y sistemas, mayor es el potencial de engagement.
Red Hat OpenShift, por ejemplo, se ha convertido en un pilar central para una solución de Contenedores como Servicio (CaaS), ayudando a organizaciones a adoptar arquitecturas modernas que mejoran la experiencia de los aficionados en estadios de Europa. Entre los beneficios potenciales se incluyen la gestión de multitudes en grandes eventos mediante sistemas integrados con CCTV y conectividad inalámbrica y la capacidad de ofrecer servicios en tiempo real que impulsan el engagement, apoyados en redes 5G y arquitecturas de nube flexibles.
“Soluciones abiertas como Red Hat OpenShift simplifican la creación y el despliegue de la inteligencia artificial en entornos híbridos, ofreciendo una plataforma con la flexibilidad de ejecutarse en infraestructuras on-premise, en la nube y en el edge. ¿Qué significa esto para el deporte? Facilidad en la adopción de la IA, innovación acelerada y nuevas oportunidades de ingresos, además de la entrega de una experiencia de alto nivel para los aficionados dentro y fuera del campo”, añade Bruno Machado, director de OpenShift para América Latina en Red Hat.
Uno de los principales eventos deportivos del planeta ya está alineado con esta nueva configuración global de la industria. El torneo de fútbol, que se espera atraiga a 6,5 millones de aficionados y contribuya con más de 40 mil millones de dólares al PBI global, según un informe de OpenEconomics, promete ser el más tecnológico de la historia, con capacidad para soportar interacciones simultáneas que van desde transmisiones digitales hasta plataformas de engagement en tiempo real.
La arquitectura que sustenta esta experiencia está construida por diversos gigantes tecnológicos, incluidos socios estratégicos de Red Hat, que proporcionan una base robusta para la escalabilidad de los juegos en la nube y con inteligencia artificial. “En el fútbol, al igual que en la tecnología, el éxito depende de una estructura capaz de sostener cada movimiento. Un equipo campeón se construye sobre una defensa sólida que permite que el ataque brille con total libertad. Es un ecosistema completo trabajando para poner la tecnología al servicio de una experiencia mucho más robusta y memorable para los aficionados”, destaca Paulo Ceschin, director senior del ecosistema de socios para América Latina en Red Hat.
A punto de que comiencen los partidos, queda claro que el deporte se consolida como una plataforma digital a escala global. En este contexto, la ventaja competitiva ya no depende únicamente del rendimiento en el campo, la pista o la cancha, sino de la capacidad de transformar datos en experiencia y engagement. Fuera de las cuatro líneas, la competencia ya está en marcha, y cada vez más definida por quienes mejor combinan deporte, datos e innovación.
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