Cuando tenía dos años, Laia Sanz ya andaba en moto. Claro, en el regazo de su padre, quien la llevaba de un lado a otro. Solo fue cuestión de tiempo para que la española se suba a una por sus propios medios y conduzca libremente.
Los retos llegaron después: Campeonato Europeo de Trial Femenino, Campeonato del Mundo, Campeonato del Mundo de Enduro Femenino y el Rally Dakar. Justamente, en este último Laia Sanz rompió esquemas, siendo la primera piloto que ha terminado ocho veces seguidas la carrera...Y va por el noveno.
Sí, significo mucho haber terminado ocho veces el Dakar, porque es una carrera muy dura. Haber superado problemas mecánicos, caídas y demás retos que encuentras en el camino es brutal.
Sí, estoy muy contenta de que hayan muchas mujeres, cuando empecé habían menos. Esto es muy importante para que en un futuro las niñas que nos ven por la televisión se inspiren y puedan participar en el Dakar. Estamos demostrando que también es una carrera para nosotras.
Seguro que las etapas de maratón serán complicadas por el tema de la navegación, serán difíciles de gestionar por el tema de la mecánica y vamos a ver cómo nos trata el desierto.
Sí, espero seguir en este buen nivel. En año anteriores, he terminando en buena posición. Veremos que pasa ahora, porque estuve enferma.
Estuve enferma por un tiempo este año, pero vamos a ver. La idea es acabar la carrera, después veremos como me encuentro para apretar el acelerador.
Llevamos muchas cosas en el motorhome (casa rodante). Tenemos cascos, botas, protecciones, todos esos implementos pesan. Vamos muy cargados, pero tenemos todo lo necesario.
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