Cuando Uruguay parecía tener los hilos del encuentro controlados con el 2-1 a favor, un monumental desajuste defensivo le devolvió la vida a Cabo Verde. En el Estadio de Miami, el lateral Mathías Olivera pecó de imprudente al intentar un pase retrasado hacia Sebastián Cáceres; el envío quedó peligrosamente corto y fue interceptado de inmediato por el atacante africano. Para colmo de males, la respuesta de Fernando Muslera no hizo más que agravar la situación, quedando a mitad de camino en una salida apresurada. El artillero de los ‘Tiburones Azules’ no desaprovechó el obsequio y definió a placer para decretar el 2-2 definitivo, rescatando un punto histórico para su país y desatando la incredulidad en el banco charrúa.
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