Aunque en la previa todos ponían a Bélgica como el claro favorito para imponer condiciones ante Egipto, Mohamed Salah tenía otros planes para el primer tiempo en el Estadio Seattle. A los 20′, a pocos instantes de ingresar al tiempo de rehidratación, el que hasta hace poco era delantero del Liverpool giró hasta su lado más peligroso y con un simple toque conectó con Emam Ashour, dejándole todo el espacio para que pudiera sacar un fortísimo remate para poner el 1-0 parcial. Thibaut Courtois, que parecía está bien colocado, no pudo hacer mucho para evitar el primero del combinado africano. Los europeos, sorprendidos por un trámite denso y con pocos espacios para generar peligro, tendrán que mejorar mucho en el segundo tiempo si quieren cambiar la historia.