Si bien Erling Haaland no había tenido un buen partido ante Costa de Marfil, su presencia en el campo siempre es sinónimo de preocupación para los defensores rivales, más si se trata de una instancia tan decisiva como los 16avos de final de un Mundial. Así pues, pese a su inoperancia en gran parte del encuentro, el delantero del Manchester City solo tuvo que aparecer para tocar una pelota y darle una alegría histórica a su país: después de un centro Patrick Berg, el ‘Androide’ no pudo controlar el esférico, pero su toque introdujo el balón en el arco marfileño y decretó el 2-1 definitivo a los 86′. Con este tanto, Noruega clasificó a los octavos de final y ahora enfrentará a Brasil en busca del pase a los cuartos.
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