Italia volvió a tropezar en el momento más crítico y firmó otra noche amarga en su historia reciente. Tras igualar 1-1 durante los 120 minutos, el conjunto azzurro no logró sostener la presión en la definición desde los doce pasos y terminó cayendo 4-1 ante Bosnia. La tanda de penales expuso nuevamente las dudas de un equipo que, pese a tener momentos de dominio, no supo traducirlos en ventaja ni manejar el desenlace con la templanza necesaria.