¿Sin equipo para la pichanga? La tecnología busca resolver uno de los problemas más comunes del fútbol amateur
¿Sin equipo para la pichanga? La tecnología busca resolver uno de los problemas más comunes del fútbol amateur

Para muchos futbolistas amateur, organizar una pichanga puede ser casi tan complicado como jugarla. Conseguir una cancha, reunir suficientes jugadores, confirmar quiénes asistirán y reemplazar a quienes cancelan a último momento son parte de una rutina que durante años se resolvió principalmente a través de grupos de WhatsApp.

Sin embargo, la forma de organizar estos partidos comienza a cambiar. El crecimiento de comunidades digitales alrededor del fútbol amateur está permitiendo que los jugadores puedan encontrar nuevos partidos, completar equipos y conectarse con personas que también buscan jugar, incluso cuando no cuentan con un grupo fijo de amigos.

El problema es especialmente común entre quienes cambiaron de ciudad, tienen horarios laborales variables o simplemente no cuentan con suficientes contactos para armar un equipo cada semana.

“Muchas veces el problema no es encontrar una cancha, sino reunir a las personas. Entre las cancelaciones de último minuto, los cambios de horario o la dificultad para completar un equipo, organizar una pichanga puede tomar más tiempo que jugarla”, explica Santiago Fernández, CEO y fundador de Trova, plataforma que conecta a jugadores y comunidades deportivas.

La tecnología está comenzando a ocupar ese espacio que antes dependía exclusivamente de la agenda de amigos. Así como hoy es posible utilizar plataformas para encontrar transporte, pedir comida o reservar distintos servicios, los aficionados al fútbol amateur también buscan alternativas que les permitan encontrar un partido sin tener que empezar desde cero cada vez.

Para Fernández, este cambio responde principalmente a la manera en que han evolucionado los horarios y las rutinas de las personas.

“Hoy las personas tienen agendas mucho más dinámicas. Si alguien dispone de dos horas libres después del trabajo, quiere invertir ese tiempo jugando, no enviando mensajes durante varios días para confirmar quién asistirá. La tecnología puede ayudar a que el deporte vuelva a ser una experiencia más espontánea y accesible”, señala.

Pero el fenómeno va más allá de completar un equipo. Para quienes no tienen un grupo estable con el cual jugar, estas comunidades también pueden convertirse en una forma de conocer nuevos jugadores y mantener la actividad deportiva con mayor regularidad.

La dinámica también cambia la relación entre los jugadores y las canchas. En lugar de comenzar la organización buscando primero un espacio y después intentando llenar los equipos, las plataformas permiten partir de la necesidad del jugador: encontrar un partido compatible con su disponibilidad y ubicación.

“El fútbol siempre ha sido una de las principales formas de encuentro entre los peruanos. Lo que está cambiando no es esa pasión, sino la manera en que las personas se organizan para seguir jugando. Hoy alguien que quiere jugar no necesariamente tiene que esperar a que sus amigos estén disponibles; puede encontrar una comunidad y sumarse a un partido”, concluye Fernández.

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