El Halloween, una festividad de origen celta que se ha globalizado en las últimas décadas, encuentra un lugar especial en México. A pesar de ser una tradición ajena, esta celebración se ha arraigado de manera significativa en el país, convirtiéndose en una oportunidad para la diversión, la creatividad y la convivencia familiar. Cada año, la presencia de calabazas iluminadas, disfraces espeluznantes y dulces se hace más notable en las casas y las calles de México durante el último día de octubre.
Las festividades de Halloween en México suelen combinar elementos del Día de los Muertos. Los niños se disfrazan de monstruos, brujas y personajes de películas de terror para pedir dulce. Algunas localidades organizan desfiles de calaveras y altares con ofrendas, fusionando la tradición mexicana con la influencia extranjera. Aunque algunos críticos argumentan que Halloween representa una influencia cultural extranjera, para muchos mexicanos, es una oportunidad de diversión y convivencia.
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