En las últimas semanas, China ha estado en el ojo de la tormenta debido a distintas teorías entorno al nuevo coronavirus. Esta vez, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, el socialdemócrata Heiko Maas, exigió al gigante asiático a dar una “clarificación del origen” del COVID-19.
“El mundo entero quiere que se aclare el origen exacto del virus”, afirmó Maas en una entrevista con el grupo de medios de comunicación alemán Funke. China puede demostrar “lo transparente que quiere ser con el virus”, agregó.
Estados Unidos también cuestionó abiertamente el origen del coronavirus y ha acusado a China de ocultar información. La versión oficial de Beijing es que el virus saltó a humanos en un mercado de animales salvajes de la ciudad de Wuhan, en el centro del país.
Otros países se han sumado a Washington en la petición de mayor transparencia y también la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha pedido participar en la investigación del origen del coronavirus.
El régimen ha sido sombrío en sus informes sobre el virus basado en Wuhan desde un principio. China no sólo mintió sobre el brote, sino que “desapareció” a los médicos y otros expertos en salud que trabajaban en él y alertaron al mundo de lo que sabían.
Por último, ayer se conoció un informe de la alianza de agencias de inteligencia “Five Eyes” compuesta por Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda y Australia que asegura que Beijing ocultó información.
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