En el Día del Fútbol, celebrado el 25 de mayo de cada año, más allá de reconocer la importancia del deporte rey, también es un momento ideal para pensar en la salud en esta actividad, sobre todo entre los aficionados. Según la FIFA, más del 70% de las lesiones en el fútbol afectan las extremidades inferiores, siendo los esguinces de tobillo, desgarros musculares en isquiotibiales y lesiones de ligamentos las más frecuentes debido a la exigencia física del juego. Estos problemas representan un reto para jugadores amateurs y profesionales que buscan mantener su salud y rendimiento.
Las lesiones suelen originarse por desequilibrios musculares, fatiga, falta de calentamiento adecuado y condiciones del terreno de juego o calzado inapropiado. Giancarlo Becerra, director de la carrera de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), explica que “prepararse antes de salir a la cancha es la clave para evitar lesiones. Para ello existe el calentamiento neuromuscular, la cual es una herramienta que sirve para activar patrones de movimiento y mejorar la estabilidad articular, reduciendo el riesgo de desgarros y esguinces. Además, el uso del calzado adecuado y la correcta hidratación son claves para proteger al jugador”.
Ante este escenario, es posible adoptar medidas concretas que ayuden a prevenir estas lesiones y optimizar el cuidado físico.
“Jugar al fútbol no debería implicar poner en riesgo la salud. Con una preparación adecuada, los aficionados pueden disfrutar del deporte por muchos años sin exponerse a lesiones evitables. Apostar por la prevención no solo mejora el desempeño físico, sino que también permite mantener una vida activa, segura y sostenible en el tiempo”, concluye Becerra.
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