Durante once años el , considerado el más duro del planeta, estuvo alojado en el desierto sudamericano. Perú lo albergó en cuatro oportunidades (2012, 2013, 2018 y 2019). La última, cien por ciento en territorio nacional. Compitieron pilotos de renombre como Carlos Sainz, Stéphane Peterhansel o el vigente campeón de la categoría coches Nasser Al-Attiyah, y todos ellos la sufrieron.

Pero también surgieron los ‘soñadores’, como la periodista , quien aprovechó la cercanía, cumplió su sueño de participar y ya no quiere despertar nunca más. Por eso, viajará a Arabia Saudita, en donde correrá su tercer Dakar, a partir del 5 de enero del 2020. Y lo hará en la ‘Cero’, como llama a su camioneta, junto a su copiloto, Alonso ‘Sr. Duro’ Carrillo.

¿Qué sientes de que el Dakar se realice en un país donde las mujeres y los periodistas tienen derechos limitados?

Lo he pensando mucho. De hecho, nosotros decidimos participar antes de saber que sería allá. Arabia Saudita es un país que no ha tenido una buena historia en derechos humanos, pero las mujeres poco a poco están ganando espacio. Hace más de un año se les permite manejar. Los periodistas también están en una situación complicada. Todavía hay muchísimo qué hacer. Y espero que todo lo que traiga consigo este evento sea un impulso para que sus gobernantes y su gente entiendan que la lucha por los derechos nunca acaba.

Será un pequeño paso en toda la lucha

Pequeñito. Pero por lo menos se estará avanzando. Confió en que en los próximos cinco años, pues según la organización se van a correr cinco años allá, veamos cambios grandes. El deporte puede lograr cosas maravillosas. El hecho de que vaya gente de otros países, que los saudíes puedan ver cómo son otras culturas, que nosotros podamos conocer su cultura, va a permitir un intercambio cultural muy rico, que espero ayude en la lucha por los derechos.

Serás la única mujer piloto americana en el Dakar

Sé que somos 12 mujeres en esta edición. Pensé que habrían más de esta parte del charco. Pero más que estar en el grupo de mujeres, estoy en el grupo de soñadores que queremos terminar la carrera, ‘vivos’ y enteros.

¿Qué han podido averiguar del desierto de Arabia Saudita?

Nos hemos metido a YouTube a ver videos de saudíes haciendo locuras en las dunas. También hemos preguntado cómo son las cosas allá. Yo nunca he estado en esa parte del mundo y mucho menos, manejado. Así que me siento como en mi primer Dakar. Siento que estoy yendo a Dios sabe qué, es un lugar que no conozco y eso me da mucho miedo, pero a la vez es emocionante. Alonso tiene un poco más de noción en el terreno.

Alonso: Yo he corrido en Qatar y en Abu Dabi. Las dunas acá en Perú son más puntiagudas, más seguidas, por lo que uno tiene que manejar lentito. Allá son más largas, entonces puedes ir a una velocidad constante. Igual, arena es arena y duna es duna. Te puedes quedar atascado si cometes un error.

Son 12 etapas y un día de descanso, ¿cuál creen que será la más complicada?

Alonso: En realidad, la maratón, que iniciará en la etapa 10 y culminará en la 11. Vamos a estar 48 horas sin ayuda mecánica.

Para los enlaces (tramos no cronometrados), ustedes tienen un playlist. Me imagino que ya lo actualizaron

Alonso: El playlist es básico. Tenemos uno que nos acompaña siempre y va creciendo durante nuestros viajes. Sin música, no podríamos andar.

Fernanda: En realidad, es lo único que nos acompaña, porque no se puede hacer mucho dentro de la camioneta. No se puede llevar muchas cosas. Además, hay que manejar. Entonces, la música es lo único que nos alivia un poquito el viaje, sobre todo en los enlaces.

¿Qué tipo de música se puede encontrar en ese playlist?

Alonso: Canciones de nuestros grupos favoritos. Por ejemplo, Barrio Calavera, Grupo 5 o Juan Gabriel. También escuchamos Metallica. Tenemos de todo un poco. Es muy variado. Se llama ‘Road to Dakar’ (en Spotify) y lo pueden seguir para que se maten de la risa.

Fernanda: Más que artistas, son canciones que nos gustan. Puedes hacerte un viajesote con ese playlist, te cambia el estado de ánimo. Es un playlist emocionalmente inestable.

¿Qué creen que será lo difícil de competir en el Medio Oriente?

Alonso: En el Dakar de Perú en todo momento te encontrabas con alguien conocido, que hablaba español y que por lo menos te reconocía. Allá vamos a ser totalmente extraños y sin hablar el idioma. Ahí está la parte complicada.

¿Y cómo ha sido la preparación?

Alonso: Nos hemos preparado mucho mentalmente, porque esta carrera lo que hace es romperte el cerebro, tener ganas de mandar todo al tacho y decir: ‘Me voy a mi casa’. Hemos estado entrenando bastante en dunas y hemos corrido Caminos de Inca. También hemos cambiado el sistema eléctrico por completo, ahora se parece al de un MINI, recontra pro. Y hemos mejorado la suspensión.

Fernanda: Nosotros cuando construimos la ‘Cero’, que cumple con todas las medidas de seguridad, le pusimos una suspensión de carrera, pero lo que ocurría era que saltaba mucho, era como si la camioneta bailara reguetón. Era todo el rato así. Y aunque era divertido, era muy inseguro, y eso se ha corregido. Ahora la camioneta tiene la suspensión programada específicamente para el paso de la competencia, para el tipo de terreno que vamos a correr. Eso hace que la camioneta sea muy estable y que esté pegada al piso. No perdemos potencia tampoco. Es mucho más segura si tenemos algún golpe, si nos metemos a un hueco o si saltamos.

¿Hay alguna estrategia?

Alonso: Paciencia, buen humor y divertirnos. Esto último es la clave. Si no la estás pasando bien, es que algo estás haciendo mal.

Fernanda: El Dakar es muy bonito. Cuando le contamos a la gente todo lo que es esta competencia, dicen: “Ah, pero van a sufrir un montón, van a tener sueño, no van a descansar, van a estar sucio, no van a poder ir al baño, no van a comer, es mucho maltrato, entonces, ¿por qué les gusta?”. Pero si te das cuenta, nosotros lo contamos con una sonrisa, porque de verdad es muy bonito. El Dakar te da una recompensa tremenda, aprendes a reconocerte a ti mismo, te lleva a tu límite. Cuando crees que ya no puedes dar más, tú mismo te sorprendes de lo mucho que puedes dar. Aprendes a tener paciencia, a resolver problemas, a usar la cabeza más que la fuerza, más que a la máquina. Nadie regresa del Dakar, siendo la misma persona que partió, siempre regresan mejor. Y si me pregunta por qué quiero volver a correrlo, te diría que el Dakar es como una adicción.

Eres la primera mujer peruana en competir y la primera en terminar el Dakar, ¿qué sigue ahora?

El objetivo es el mismo: demostrarle a la gente que uno puede vivir como sueña; que las personas entiendan que por más que sus sueños sean demasiado grande, se pueden cumplir. Pero para hacerlo, hay que elaborar un proyecto y ser respetuosos con él. En esta vida estamos prestaditos nomás. Mañana nos vamos y nos quedamos con una larga lista de cosas que queremos hacer. La idea es que cada vez tengamos menos cosas que tachar en esa lista.

¿Ya están pensando en próximas carreras?

Fernanda: Nosotros queremos correr las carreras más duras de los cinco continentes. Es decir, tenemos el Dakar que hemos corrido acá en Sudamérica. Vamos a ir al Dakar en Asia, Arabia Saudita, y queremos ir a Australia al Outback Challenge, que es alucinante. Tienes que trepar cerro duros, piedras, pero tenemos que construir otra camioneta, porque la que tenemos no está hecha parar ese tipo de terreno. De ahí, pensamos ir a Europa al Silk Way Rally (Ruta de la seda), que atraviesa Rusía, Pekin, Mongolia. Y después queremos viajar a Africa para competir en el Eco Race, que es una carrera como el Dakar. Nos quedaría volver a América y si no es en una carrera sudamericana, nos gustaría correr la Baja 1000, que sería lo más achorado. Pero para eso necesitamos otro carro. Todo depende de que los auspiciadores nos acompañen y que podamos conseguir el presupuesto, porque es súper caro. Pero ya corrí el Dakar, siento que no existe nada imposible.