Gustavo Lores, el ultra nadador de aguas abiertas que nada de Chorrillos a La Punta y busca la Triple Corona. (fotoacción.pe)
Gustavo Lores, el ultra nadador de aguas abiertas que nada de Chorrillos a La Punta y busca la Triple Corona. (fotoacción.pe)

de Chorrillos a La Punta con las bajas temperaturas que puede tener el mar resulta todo un desafío, que para muchos parece casi imposible. Una travesía que nuestro mártir José Olaya realizó durante la lucha por la Independencia y que hoy en día varios peruanos intentan emular; sin embargo, pocos -o quizá nadie- como Gustavo Lores.

El ultra nadador nacional puede decir con orgullo que es el primero en nadar de Chorrillos a La Punta y volver (la famosa Ruta Olaya) sin wetsuit ni aletas. Con 38 años, Gustavo Lores ya conoce bien la bahía de Lima y su pasión por las aguas abiertas lo ha llevado a intentar hacerse un nombre en el extranjero.

Este año, Lores dio un paso importante para lograr conseguir la Triple Corona, reconocimiento que la Asociación Mundial de Aguas Abiertas otorga a los nadadores que completen tres de las pruebas más duras del mundo. A finales de junio, el peruano inició su camino, recorriendo la Vuelta a Manhattan.

Lores recorrió 48 kilómetros alrededor de la isla neoyorkina, pasando por 20 puentes y cruzando sobre los tres ríos más representantivos de la zona: el East River, Harlem River y Hudson River. Y tras lograr la hazaña, el atleta nacional conversó con Depor para conocer sus próximos objetivos y competencias.

Eso sí, Gustavo Lores no pierde de vista la Triple Corona, sabe que le faltan otras dos pruebas: el Cruce del Canal de la Mancha de Inglaterra a Francia (60 km) y el Canal de Santa Catalina en Estados Unidos, a nado nocturno (34 km).

¿Qué significa ser un ultra nadador?

Los ultra nadadores son nadadores que nadan distancian largas en el mar, en aguas abiertas en general, puede ser rio, mar, lago. Distancias alrededor de 22 kilómetros para arriba. En esta oportunidad, el reto era nadar 48 km alrededor de la isla de Manhattan, nadando por tres ríos y son 20 puentes que cruzas en la ciudad. Es una experiencia increíble, la verdad fue un reto bien complicado, pero antes de entrar a este reto, yo ya venía nadando a nivel local, comenzando con la Ruta Olaya, es una nadada de 22 km, desde Los Pescadores (Callao) a Chorrillos, esto lo vengo haciendo desde 2017. Yo he sido nadador de piscina desde joven hasta los 21 años y a los 30 por ahí me reconecté con aguas abiertas y desde ahí no he parado. El reto de este año era la Ruta del Bicentenario, era hacer la doble Olaya, nada de Pescadores hasta la Punta y regresar sin aletas y sin wetsuit, y lo cumplí. Fueron 42km nadando, me demoré 12 horas y a partir de ese reto me dio cuenta que podía hacer más cosas a nivel internacional, representando al Perú. Lo de Manhattan yo pensaba hacerla el próximo año, pero por el tema de pandemia se abrió un cupo y no quise desperdiciar la oportunidad. Mandé mi CV, tuve mi entrevista y con la experiencia que tuve de los 42km, me aceptaron y me dieron la posibilidad de este reto.

Inicias en la piscina, ¿cómo se da ese salto hacia aguas abiertas?

Sí, era nadador de piscina, mi prueba era 1500 libre. De hecho, fui campeón nacional y tuve buenos puestos y tiempos, pero la universidad, el trabajo, me desconectó, me salí totalmente del deporte. Regresé a nadar por un tema de salud a la piscina. fue ahí que conocí a un grupo de amigos que ya estaban nadando en el mar y ya habían hecho la Ruta Olaya. En ese momento, me animé a hacer mi primer Olaya que fue en 2017 y a partir de ahí, me di cuenta que para estas nadadas todavía tenía el físico y me estaba yendo bien. La primera vez que nadé, la gané y desde ahí nadé el 2019 y 2020, y las tres veces las he ganado. Lo bonito es que en estas competencias hay mucha gente que va a ritmo más lento, yo me demoro 5h04m, mi mejor tiempo, en hacer los 22km, pero había personas mayores o menores que le tomaban casi ocho horas, ellos me han motivado a nadar más horas. De ahí empezó un poco los retos.

¿Hay mucha diferencia en nadar en una piscina que en el mar? ¿Cómo te preparas para una competencia?

Definitivamente, tener los kilometrajes en el mar es importante, pero igual la piscina es clave, porque te maneja los ritmos y los tiempos. En el mar, las condiciones cambian mucho, hay corrientes, uno nunca sabe con qué se puede topar, pero uno tiene que tener los ritmos de la piscina. De las seis veces a la semana que entreno. lo hago tres veces en la piscina y tres en el mar. En el mar, hago trabajo de fondos que nado entre 7 y 10 kilómetros al día y ahí me preparo sobre todo al tema del frío, como nado sin wetsuit ese es uno de los retos más importantes, por lo que el cuerpo se tiene que acostumbrar a las temperaturas. Felizmente, nuestra costa tiene una temperatura fría, lo que me permite estar preparado para mayores retos, porque la mayoría de competencias son en aguas frías. El reto de Manhattan, sin embargo, fue caliente, porque el agua estaba a 20 grados, yo nado en Lima entre 13 y 15 grados en el mar, así que ese era uno de los temas que me tenía preocupado porque nunca había nadado en caliente, pero bueno lo hicimos muy buen felizmente.

El agregado tuyo es que compites en la categoría élite, sin wetsuit ni aletas, que hacen mucho mayor el reto. ¿cuán diferente es nadar así? ¿escogiste esta modalidad por un tema de hacerlo a la antigua, de forma clásica?

En realidad, sí, me gustaba hacerlo a lo clásico, a medida que hice la primera, ya metiéndome en el mundo de aguas abiertas internacionales, me daba cuenta de que todos los retos eran sin wetsuit y sin aletas, estuve convencido de que tenía que hacer mi experiencia previa, nadar buenos kilometrajes en el mar sin implementos y eso fue lo que me empujó. Yo me meto a nadar al mar a las 5 de la mañana en invierno y la verdad es un reto psicológico, uno tiene que tener una rutina bien establecida y una buena alimentación para evitar la hipotermia que te puede jugar en contra.

Nadar de Chorrillos a La Punta y volver es un reto más que destacable, no todos están preparados...

Es verdad, el reto de nadar ida y vuelta, la Ruta Olaya, no la ha hecho nadie nunca, yo soy el primer peruano en haber nadado esa ruta sin wetsuit y sin aletas. Sí, es un reto mental, sobre todo cuando pasan las horas y te das cuenta de que no avanzas, hay muchas partes de las carreras que entran corrientes y el trabajo mental es muy importante, yo lo trabajo muy bien sabiendo el por qué lo hago. A mí estar en el mar y nadar me da mucha felicidad y calma, ahí me proyecto en el tema mental, me siento seguro y trato de estar siempre contento cuando estoy nadando. El tema mental es un arma muy fuerte, me hace sentir que estoy haciendo las cosas con amor.

Gustavo Lores es el primer nadador en hacer la Ruta Olaya sin wetsuit ni aletas. (Difusión)
Gustavo Lores es el primer nadador en hacer la Ruta Olaya sin wetsuit ni aletas. (Difusión)

En el mar hay circunstancias que a uno se le puede escapar, ¿qué es lo más anecdótico que te ha pasado?

Una de las cosas que más me ha costado en el mar fue la ruta del 2020 (la Ruta Olaya), era una ruta que hubo por lo menos 10 kilómetros de puras medusas y malaguas y yo estoy en desventaja con los demás nadadores porque estoy sin wetsuit, no tengo protección, esa fue una experiencia muy dura, porque tenía que esquivar la mayor cantidad de medusas, igual salí picado, pero fue una de las cosas más difíciles para mí. Me he encontrado con muchos animales en el mar, yo me siento tranquilo, incluso una vez abajo nuestro estuvo una ballena, en la Herradura, a la mitad del mar vimos una sombra grande abajo nuestro y la verdad que eso nos asustó un montón.

Con el tema físico, ¿algún intento de calambre que te haya pasado?

La ruta que hice en Manhattan, la temperatura un poco que me deshidrato y como a la mitad de la carrera, se me acalambró todo el muslo derecho y simplemente con puras ganas seguí, me vine toda la nadada acalambrado, pero sí son cosas que pasan y son cosas que se entrena. Ya me había pasado antes y la experiencia es lo que te ayuda. Yo soy un nadador que sé que para mí las piernas no son tan importantes, para aguas abiertas, distancias largas, lo más importante son los brazos. No me importaba tanto el calambre en las piernas, solo me fastidiaba, más miedo me da un calambre en los brazos, porque no voy a poder seguir nadando. Pero uno se prepara nadando ante este tipo de problemas, yo entreno entre 35 y 40 kilómetros a la semana y más que nada en el mar.

Tu principal reto era completar la Ruta Olaya, pero ahora se abre otro: la Triple Corona (La Vuelta de Manhattan, el Cruce del Canal de la Mancha y el Canal de Santa California) ...

Justamente, venimos de Manhattan, es la primera que he realizado para la Triple Corona este año. El próximo año me gustaría intentar otro más, pero el principal reto para un ultra nadador es el Canal de la Mancha, son 38 kilómetros, pero con la corriente uno puede terminar nadando hasta 52 km. Mi objetivo es hacer el Canal de la Mancha, pero para obtener un cupo me va a demorar por lo menos dos años. Lo que yo quiero hacer para eso es tener la mayor cantidad de kilometraje, Probablemente, el próximo año quiera hacer el Canal de Santa California y me gustaría hacer el Cruce del Río de la Plata, que es un cruce que uno nada de Argentina a Uruguay en río, también está pendiente.

¿Ya ha habido otro peruano con la Triple Corona?

Sí ya se consiguió, hace poco lo hizo Eduardo Collazos. Mi camino está por ahí, yo también quiero hacer la Triple Corona, pero también hay tantos retos a nivel mundial en aguas abiertas. También hay los Sietes Mares, el Canal de la Mancha también se le considera para este reto. Vamos a ver cómo estamos, no sé si iré primero por la Triple Corona o a comerme los mares en otros lados y a retarme. A representar al país, sabiendo que todo es posible.

Es algo que tienes en la mente, la Triple Corona e intentar hacer los Siete Mares...

Sí, eso lo quiero hacer y he tenido la suerte de que se me adelantó todo esto, porque yo iba a empezar recién el próximo año, porque después de una nadada de tal magnitud uno tiene que descansar. Yo nadé los 42 km de la Ruta Olaya en marzo y esta nadada en Manhattan ha sido en julio, he tenido poco tiempo para compensar el cuerpo, pero lo tomé como un reto y se cumplió y ya adelanté por lo menos un paso y el próximo año me gustaría por lo menos tener dos nadadas más.

También es importante tener el respaldo de la empresa privada. en tu caso de Adidas

Sí, Adidas está apoyándome muy bien y estoy tratando de ser su embajador de ‘Imposible Is Nothing’. Para la mayoría, estos nados son imposibles y lo bonito justamente es que no hay nada imposible mientras haya ganas de hacerlo.

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