Reconozco que esperé encontrarme un tipo con el cabello quemado por el sol, con el taller en medio de la arena Chorrillana, rock de los años 70 y con un lenguaje 100% surfer, el cual sería difícil entender, pero no. Eduardo Alfredo Whilar Rodrigo (Wayo Whilar), leyenda viva del y hacedor de las mejores tablas que han llegado a ser reconocidas en el mundo entero, nos abre las puertas de su hogar, de su taller, con la sencillez y amabilidad que lo ha caracterizado por décadas.

En su casa, uno se puede perder entre tablas. Las hay de muchos colores, formas y tamaños, en donde abunda ese polvillo blanco que proviene de los bloques de FOAM (materia prima que constituye el alma de las tablas de surf). Dedicado al 100% a la creación de nuevos modelos, Wayo nos cuenta que hoy puede hacer una tabla por día, la tecnología que hasta hace 10 años no te permitía poder diseñar y cortar la materia prima en solo horas.

A sus 71 años, Wayo ha confeccionado tablas para los campeones nacionales desde los años 60. “Antes se usaba serrucho, pero ahora hay máquinas que cortan. Y aunque hay programas de cómputo para diseñar la tabla, yo les doy la formal final a todo con mis manos”, nos indica.

Wayo, que hoy no sale de casa, nos cuenta que estar “encarcelado” le ha ayudado a poder trabajar en familia. Con la pandemia, los forradores dejaron de asistir al taller por medida de prevención. Y con más de 30 tablas por entregar al inicio de la cuarentena, él empezó a trabajar con sus hijos para poder cumplir con los plazos.

“No entro al mar desde marzo, poco antes que nos encierren en casa. Hemos soportado casi 7 meses así que no veo la necesidad de exponerse, mejores tiempos y olas vendrán” apuntó.

Verlo lijar con finura y precisión, y matizar colores para estamparlos en la espuma para luego forrar con la resina acrílica es todo un placer. Han pasado más de 50 años desde que ‘shapeó’ su primera tabla y sigue haciéndolo con la misma pasión.

El sonido del timbre lo coloca en pausa, lo vienen a visitar jóvenes tablistas buscando reparar los errores, una mala maniobra pasa la factura y Wayo está ahí para corregirlos. Él realiza los movimientos de cómo encarar la ola o como volverla más rápida, es por eso que hace honor al título de Embajador de Surf Peruano.

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