El triunfo de Argentina sobre Egipto quedará grabado entre las grandes noches de la era de Lionel Scaloni. El conjunto albiceleste perdía 2-0 y tenía un pie fuera del Mundial, pero encontró la fuerza necesaria para cambiar el rumbo de un partido que parecía imposible de remontar. En apenas catorce minutos, el campeón del mundo marcó tres goles y transformó la desesperación en una celebración inolvidable. La reacción liderada por Messi y coronada por Enzo Fernández mantuvo viva la ilusión del bicampeonato y confirmó que este equipo tiene una capacidad extraordinaria para levantarse en los momentos más críticos.
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