El estreno de la era de Zinedine Zidane al mando de Francia tuvo una noche agridulce marcada por el protagonismo y el drama físico de su máxima figura. Tras capitalizar una mala salida de la zaga de Turquía, Michael Olise filtró una precisa asistencia para que Kylian Mbappé definiera con categoría y decretara el 1-0 transitorio, inscribiendo su nombre como el autor del primer gol del nuevo ciclo técnico galo; sin embargo, el festejo dio paso inmediato a la angustia cuando el atacante comenzó a tomarse la rodilla derecha con claros gestos de dolor, intentando continuar en el campo por unos instantes hasta que a los 58 minutos se dejó caer sobre el césped y obligó a una sustitución que enciende las alarmas en el banquillo francés.