El complemento trajo consigo una metamorfosis total en Sporting Cristal. Con una propuesta de alta intensidad, presión asfixiante en salida y transiciones mucho más limpias, el cuadro bajopontino acorraló a ADT en su propio feudo. El premio a la constancia llegó sobre los 58 minutos, cortesía de su capitán Yoshimar Yotún, quien firmó el 1-1 y le devolvió el alma al cuerpo al dueño de casa. Lejos de conformarse, la marea celeste mantuvo el pie en el acelerador y completó la tarea al minuto 77: un servicio milimétrico de Catriel Cabellos encontró bien perfilado a Gustavo Cazonatti, quien se elevó con propiedad y conectó un frentazo inatajable para sellar el 2-1 definitivo en una tarde de pura euforia en el Rímac.