Juan Pablo Goicochea empieza a escribir otra historia, ahora con la camiseta de Defensor Sporting sobre los hombros. El delantero peruano, todavía joven pero con mundo encima, entiende que el viaje al exterior no fue solo un cambio de escenario: fue una prueba de carácter.
Lejos de casa aprendió a convivir con la exigencia, la competencia diaria y también con la soledad. Ese recorrido lo moldeó. Hoy se asume más maduro, más consciente de lo que implica ser profesional, dentro y fuera del campo. Siente que el arco se mira distinto cuando uno ha pasado por procesos que obligan a crecer. Y en esa evolución, entre aciertos y tropiezos, encontró la versión más completa de sí mismo.
“He crecido muchísimo desde que me fui de Perú. Me he dado cuenta de lo que realmente es el nivel competitivo internacional. La diferencia es grande”, sostuvo el joven futbolista Goicochea en declaraciones con Mano a Mano.
Respecto a su etapa en Platense, Goicochea admitió que no logró cumplir las metas deportivas que se había propuesto. Sin embargo, destacó el crecimiento en el aspecto físico que consiguió durante su permanencia en el fútbol argentino, un trabajo que —según entiende— hoy forma parte de su evolución como profesional. “No logré lo que tenía pensado en lo futbolístico, pero me ayudaron un montón en lo físico. Aumenté masa muscular y hoy me siento más rápido y potente”, explicó.
Finalmente, sobre su momento en Defensor Sporting, club de la Primera División de Uruguay, Goicochea dijo: “No tengo ni un mes en Defensor, pero siento que es el lugar donde tengo que estar. En el día a día me siento muy diferente a lo que sentía en Platense. Me consideran, me trabajan y me usan en los entrenamientos. Eso me da mucha confianza”, concluyó el atacante peruano.