Desde el pasado 10 de marzo, Estados Unidos rige con el horario de verano (DTS, por sus siglas en inglés), con ello adelantó una hora a los relojes, el principal objetivo es aprovechar la luz solar, beneficio a la economía y ahorro de energía. Sin embargo, este escenario cambiará pronto, debido a que se cambiará al horario de invierno, conocido como Fall Back, dónde los relojes deben retrasarse una hora.
La fecha destinada para la finalización del horario de verano será el domingo 3 de noviembre. Cuando los relojes marquen la 1a.m. de dicho día, todos los residentes de Estados Unidos tendrán que configurarlos a las 2 a.m. y continuar con el nuevo horario.
El horario de invierno estará hasta el domingo 9 de marzo del 2025, donde los relojes deberán volver a adelantarse una hora, en este caso de las 2 a.m. a las 3 a.m. para darle paso a un nuevo DTS. Recordemos que este cambio es similar al que sucedió en marzo de este año.
El cambio de horario de verano fue una idea de Benjamin Franklin en 1784 pero no se aplicó hasta 1918, en medio de la Primera Guerra Mundial. Fue en ese momento que se implementó como una medida provisional para economizar energía, de esta manera aprovecharon más las horas de luz natural. Desde ese momento y hasta 1966 se estandarizó con la Ley de Horario Uniforme en todo Estados Unidos.
Actualmente hay 19 estados (Alabama, Colorado, Delaware, Florida, Georgia, Idaho, Kentucky, Luisiana, Maine, Minnesota, Mississippi, Montana, Ohio, Oregon, South Carolina, Tennessee, Utah, Washington y Wyoming) que vienen avanzando en la promulgación de legislación que permitiría tener el horario de verano de manera permanente. Cabe señalar que la medida debe ser vista por el Congreso para que se proceda y entre en vigor.
En los siguientes lugares no hay cambio de horario:
En la actualidad, Estados Unidos tiene nueve límites de zonas horarias: Atlántico, Este, Central, Montaña, Pacífico, Alaska, Hawái-Aleutiana, Samoa y Chamorro.
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