Daniel Ricciardo salió victorioso de un Gran Premio de Italia que será muy recordado en la historia de la Fórmula 1. (Foto: EFE)
Daniel Ricciardo salió victorioso de un Gran Premio de Italia que será muy recordado en la historia de la Fórmula 1. (Foto: EFE)

La felicidad es un estado del ser humano muy complejo. Definirla en un solo concepto podría no dejar en claro su real dimensión cuando se manifiesta, y más si tomamos en cuenta que no es lineal ni inalterable. Sin embargo, la sonrisa –a veces perpetua– de parece contravenir cualquier explicación lógica. El piloto australiano, que el último fin de semana ganó el de la , no cambió su semblante tras el goce del triunfo, todo lo contrario, lo acentuó a tal punto que nos invitó a cuestionarnos si realmente es posible ser feliz todos los días del año.

Probablemente no, y esto escapa de cualquier análisis individual o colectivo, pues en tiempos pandémicos hablar de felicidad plena hasta suena provocador. Lo cierto es que la sonrisa de Daniel Ricciardo cada vez que se sube y baja de un monoplaza, sin importar el desenlace de la carrera, solo se altera para maximizarse y no para desplomarse en un gesto de desgano. Quizás esa actitud optimista sea la principal razón de que sin importar a que escudería esté defendiendo (HRT F1 Team, Toro Rosso, Red Bull, Renault o McLaren), siempre será una buena noticia para todos saber que se llevó un GP a casa.

Daniel Ricciardo celebró su triunfo en el Gran Premio de Italia con su clásico sorbo de champagne servido en su bota. (Foto: McLaren)
Daniel Ricciardo celebró su triunfo en el Gran Premio de Italia con su clásico sorbo de champagne servido en su bota. (Foto: McLaren)

Un diferente

Daniel Joseph Ricciardo (Perth, Australia, 1 de julio de 1989) no necesariamente es el prototipo de piloto convencional que los cánones actuales de la Fórmula 1 admite. No es polémico, su química con el público tiene un aura de camaradería poco común, la prensa lo trata con cariño, la soberbia –sobre todo en la victoria– al menos por ahora no ha aflorado cada vez que se ha subido a un podio y, en cada carrera, su profesionalismo se explica desde el disfrute, la competitividad plena, la diversión y la trascendencia más allá de la pista.

Porque cuando me encuentre viejo y gris, y esté recorriendo mi página de Wikipedia tratando de sentirme joven otra vez, quiero que diga unas cuantas cosas (…) espero que diga que cambié el deporte de alguna manera, que me divertí, que manejé duro y justo, que dejé mi marca. Espero que haya niños en todo el mundo observando cada fin de semana que saben que pueden divertirse, que pueden ser un tipo rudo y que todavía son muy buenos en lo que hacen”, escribió en 2018 en una carta personal para ‘Solo Autos MX’ y que fue traducida por ‘The Players Tribune’.

La última vez que Daniel Ricciardo se había subido al podio de un Gran Premio fue en Mónaco 2018, carrera en la que quedó por delante de Sebastian Vettel y Lewis Hamilton. Antes de Monza 2021, el piloto de 32 años solo había ganado siete GP, todos ellos con Red Bull. Este logro no solo significa volver a saborear un triunfo después de tres años –y beber el champagne de su bota desde Imola 2020–, sino también la ruptura de una racha que se estaba haciendo demasiada larga para McLaren: la escudería británica no ganaba un GP desde que Jenson Button salió victorioso de Brasil 2012.

Daniel Ricciardo y Lando Norris consiguieron el 1-2 para McLaren en el Gran Premio de Italia. (Foto: McLaren)
Daniel Ricciardo y Lando Norris consiguieron el 1-2 para McLaren en el Gran Premio de Italia. (Foto: McLaren)

Por si fuera poco, la dupla conformada por Daniel Ricciardo y Lando Norris consiguió un 1-2 para McLaren después de once años. La última vez había sido en Canadá 2010, año en que Lewis Hamilton y Jenson Button dominaron la carrera de principio a fin para liderar el podio final.

Las dificultades del cambio

Desde que Daniel Ricciardo dejó Red Bull a finales de 2018 para sumarse a Renault, muchos entendieron ese cambio como el final del australiano en la ‘Clase A’ de la Fórmula 1. Con un monoplaza de características menos potentes que el Red Bull RB14 que tuvo en la escudería de la marca de bebidas energéticas, en 2019 solo sumó 54 puntos para terminar en la novena posición de la clasificación final, pero sin subirse a algún podio.

Pese a esos números, ‘Dani’ mantuvo su semblante intacto. “Sé que, en términos de decisiones de vida, algunos deben tomar decisiones más difíciles, pero para mí, esta cambiaría mi vida. He trabajado duro para estar donde estoy ahora.”, señaló en la misma misiva. Era consciente de que no sería nada fácil dejar atrás esos diez años con Red Bull. Si bien el desgaste de su relación con Max Verstappen influyó en su decisión, además de buscar nuevos retos con Renault, lo que quería era sentirse un piloto en todo el sentido de la palabra como en sus mejores años.

Daniel Ricciardo y Max Verstappen compartieron equipo en la escudería de Red Bull Racing. (Foto: Fórmula 1)
Daniel Ricciardo y Max Verstappen compartieron equipo en la escudería de Red Bull Racing. (Foto: Fórmula 1)

En 2020, ya con Esteban Ocon como compañero en lugar de Nico Hülkenberg, Ricciardo mejoró su puntuación y cerró la temporada en la quinta posición con 199 puntos y dos podios en diecisiete carreras. Por si fuera poco, uno de esos dos podios –el GP de Eifel– fue histórico para Renault ya que no lograba uno desde que Nick Heidfeld acabó tercero en el Gran Premio de Malasia 2011. “La persistencia da sus frutos”, declaró Daniel durante su celebración en Nürburgring, Alemania.

La sonrisa de McLaren tiene nombre propio

Para este 2021, tras la partida del español Carlos Sainz a Ferrari, Daniel Ricciardo firmó por McLaren para acompañar al prometedor en la escudería. Durante toda la temporada no ha sido fácil para él equiparar el nivel del británico, especialmente porque no ha podido adaptarse como esperaba al estilo de conducción necesario para controlar el MCL35M. Pese a ello, su inalterable sonrisa se ha mantenido firme hasta en los momentos más complicados, esperando quizás esa oportunidad para demostrarse a sí mismo que, sin estar en la ‘Clase A’ de la Fórmula 1, también puede disfrutar de la dulzura de un champagne ganador.

En situaciones de apremio siempre es importante el respaldo, y él lo tuvo por parte de Andreas Seidl, jefe McLaren. En el Gran Premio de Bélgica obtuvo un meritorio cuarto lugar, a la vez que ponía la cara ante las complicaciones de Norris para sacar adelante a la escudería en Zandvoort una semana después.

Y ojo, no es que Ricciardo se haya aprovechado de Él solo se encargó de validar su estrategia para sostener esa largada desde la segunda grilla de la que se hizo acreedor. “Tendría momentos de frustración o momentos en los que tenía que bajar la cabeza, pero me propuse no dejar que eso durara”, fueron sus palabras tras el triunfo en el GP de Italia.

El apellido de Daniel proviene precisamente del país en forma de bota, debido a que su padre, Giuseppe Ricciardo, nació en la región de Silicia. A 1400 kilómetros hacia el norte, en Monza, de alguna manera celebró como un italiano más. “Las carreras están en mi sangre. Mi padre, originario de Italia, realizó algunas carreras en su época. Recuerdo estar en brazos de mi madre, quizás tenía 2 o 3 años, y miraba a mi papá correr alrededor de la pista en Wanneroo, no muy lejos de Perth”, rememoró en aquella carta de 2018.

No siempre mueren los lugares donde fuimos felices

Cuando a Daniel Ricciardo le anunciaron que correría su primer Gran Premio en la previa de Gran Bretaña 2011, no se sentía preparado. “Estarás bien. Solo mira alrededor de vez en cuando y disfrútalo”, le dijo Lewis Hamilton mientras se acomodaban en la grilla del circuito de Silverstone. “Para que un campeón mundial tomara su tiempo, en su casa, para hablarme, me calmó mucho. Descubrí que hay un millón de botones en el volante. Y comprendí que conducir un auto de F1 es lo más divertido que puedes tener”, rememoró el australiano sobre aquel momento.

Diez años después, pocas cosas han cambiado en él. “Siempre he tenido la misma actitud. Soy relajado, me gusta reír y disfrutar y divertirme en todo lo que hago”. Este triunfo en Monza puede ser un punto de inflexión para McLaren en lo que resta de la temporada, pues sin importar que el GP de Italia vuelva a ser la última victoria en mucho tiempo, siempre habrá una sonrisa por delante para sostener la carrera.

Daniel Ricciardo y una sonrisa de oreja a oreja tras ganar el Gran Premio de Italia 2021. (Foto: Fórmula 1)
Daniel Ricciardo y una sonrisa de oreja a oreja tras ganar el Gran Premio de Italia 2021. (Foto: Fórmula 1)

El escritor peruano Julio Ramón Ribeyro escribió en una de sus Prosas Apátridas (Tusquets, 1975) lo siguiente: “También mueren los lugares donde fuimos felices”. Para esto, Daniel Ricciardo tiene un antídoto sobre la pista. Si bien los 203 Grandes Premios que ha corrido hasta la fecha forman parte del pasado, su ‘sonrisa perpetua’, esa que emerge cuando se entrega a su mayor pasión, lo mantiene más vigente que nunca. Por lo tanto, Motreal, Hungría, Bélgica, Malasia, Bakú, Shanghái, Mónaco y Monza, los lugares que fueron testigos de su felicidad, serán inmortales para él.

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