Kimi Raikkonen corre la Fórmula 1 con la escudería Alfa Romeo desde 2019. (Foto: Getty Images)
Kimi Raikkonen corre la Fórmula 1 con la escudería Alfa Romeo desde 2019. (Foto: Getty Images)

El pasado 1 de septiembre una noticia confirmó lo que era un secreto a voces a comienzos de la temporada 2021: tras correr el Gran Premio de Abu Dabi en diciembre próximo, le pondrá punto final a su historia en la . Aunque las frías estadísticas encerrarán su nombre en un inobjetable reconocimiento, sus ojos azules –misteriosos y profundos desde la primera vez que se subió a un monoplaza– aún tienen mucho por contar. Siempre fue así y se irá siguiendo el mandato de su impenetrable personalidad, la de un hombre al que el apelativo de Iceman nunca le quedó grande.

Sobre sus 41 años –que serán 42 en octubre– descansarán 21 victorias, 28 pole positions, 103 podios, 46 vueltas rápidas, 90.380 kilómetros recorridos con cinco escuderías y 344 Grandes Premios –que podrían ser 354 si completa la temporada– y un título mundial (2007). Esta repentina despedida anticipada se dio justo antes de disputarse el , del cual no pudo ser parte al ser desafectado por dar positivo en un test de COVID-19.

Kimi Raikkonen no pudo correr el Gran Premio de Países Bajos al dar positivo en una prueba de COVID-19. Tuvo que ser aislado. (Foto: EPA Pool)
Kimi Raikkonen no pudo correr el Gran Premio de Países Bajos al dar positivo en una prueba de COVID-19. Tuvo que ser aislado. (Foto: EPA Pool)

Fuera de los números, Kimi Raikkonen le dirá adiós al máximo circuito después de haber vivido su carrera automovilística a su manera, con los límites y las licencias a su medida. “Aunque la temporada aún está en marcha, quiero darle las gracias a mi familia, a todos mis equipos y a todo el mundo relacionado con mi carrera automovilística; y sobre todo a todos ustedes, mis seguidores, que me han estado apoyando durante todo este tiempo”, escribió en su cuenta de Instagram, con un tono sentimental pocas veces visto en él.

La Fórmula 1 puede haber llegado a su fin para mí, pero hay muchas más cosas en la vida que quiero experimentar y disfrutar aún. ¡Los veré por ahí después de todo esto! De todo corazón, Kimi”, cerró, como si al mencionar la palabra “corazón” quitara cualquier duda de que dentro de este ‘Hombre de hielo’ también habita un tipo con sentimientos.

En el nombre del frío

Antes que Kimi-Matias Raikkonen (Espoo, Finlandia; 17 de octubre de 1979) viera por primera vez en su vida un auto de carreras, la bicicleta de motocross Italjet que tenía en su casa era su única vía de entretenimiento. Asumiendo esos riesgos que no existen para un niño de tres años, recorrió las calles de Espoo sin que Matti Raikkonen, su padre, pudiera alcanzarlo para decirle que tuviera cuidado. Despiadado como pocos, un día Kimi le dijo: “papá, ya me cansé de la bicicleta, quiero probar algo diferente, ¿qué tal los karts?”.

Para entonces, el dinero que ingresaba a casa no era suficiente. Sin embargo, Matti convenció a Paula, su esposa y madre de Kimi, de conseguir trabajos extras para poder costear las primeras carreras de kartings de su hijo. El esfuerzo de la familia Raikkonen impidió que el tema económico trucara lo que en un principio era un divertimento, y que años después se convertiría en el sueño cumplido de un corredor que se saltó unos cuantos peldaños para ingresar a las ligas mayores.

Kimi Raikkonen junto a Michael Schumacher tras una carrera en 2006. El finlandés sucedería al alemán en la escudería Ferrari al año siguiente. (Foto: Reuters)
Kimi Raikkonen junto a Michael Schumacher tras una carrera en 2006. El finlandés sucedería al alemán en la escudería Ferrari al año siguiente. (Foto: Reuters)

Después de cumplir el servicio militar obligatorio con las Fuerzas Armadas de Finlandia entre 1996 1997, Kimi Raikkonen viajó a Inglaterra para correr la Fórmula Renault en 1999, disputando algunas carreras en simultáneo en la Fórmula Ford. Un año después su nombre brilló con luz propia en la Fórmula Renault 2.0 y el salto a la Fórmula 3 se daba por descontado. No obstante, la vida del finlandés no estaba diseñada para seguir los parámetros preestablecidos en ningún ámbito, y el automovilismo no sería la excepción.

Rápido ascenso

Pese a que corría mucho viento, el sol irradiaba alegría en el Autódromo Internacional de Mugello. Era una de las últimas pruebas en la Toscana y los corredores estaban poniéndose a tope para cerrar de la mejor manera la temporada 2000 de la Fórmula 1. Dentro de tantos experimentados, un imberbe Kimi Raikkonen apareció en escena subido en un Sauber. Aunque cometió ciertos errores que no le permitieron obtener los mejores tiempos, su reluciente cabellera rubia impresionó a todos.

“¿De dónde salió es chico?”, se preguntaban todos. Peter Sauber, quien lo había llevado a pasar algunas pruebas después de verlo en Inglaterra, respondió con cierto misterio: “Eskimo”. Ese seudónimo no solo escondió su verdadera identidad, sino también protegió su incorporación al equipo suizo ante la posibilidad de que otra escudería se adelantara en ficharlo.

Kimi Raikkonen casi siempre se mantuvo al margen de las polémicas y se dedicó a hablar dentro del circuito desde su debut en 2001. (Foto: Agencias)
Kimi Raikkonen casi siempre se mantuvo al margen de las polémicas y se dedicó a hablar dentro del circuito desde su debut en 2001. (Foto: Agencias)

Con 20 años y sin siquiera haber corrido la Fórmula 3, Sauber movió cielo y tierra para gestionar la Superlicencia de Kimi Raikkonen. La Federación Internacional de Automovilismo (FIA) se opuso en todo momento, en especial su presidente, Max Mosley, quien creía que su inexperiencia podía ocasionar algún accidente. A pesar de la negativa inicial y varias opiniones en contra de muchos corredores, en diciembre del 2000 le dieron el visto bueno para que pudiera participar de la siguiente temporada.

El Gran Premio de Australia 2001 lo vería correr por primera vez a los 21 años, pero además, sería testigo de las sutilezas de su excentricidad. Mientras todos estaban buscándolo a falta de media hora para que inicie la carrera, él estaba durmiendo tranquilamente en una de las habitaciones de descanso de la escudería. Al despertarse, Jenson Button, corredor de Benetton, le preguntó cómo se sentía a pocos minutos de subirse a su monoplaza. Su escueto “bien, todo bien” graficó perfectamente su despreocupación.

En aquel debut Kimi Raikkonen terminó sexto, dejando así la sensación de que todo lo que se dijo sobre él en la previa no estuvo alejado de la realidad. En total, en la Fórmula 1 2001 sumó nueve puntos que le ayudaron a Sauber a situarse en la cuarta casilla de la clasificación final.

Tras 19 temporadas en la Fórmula 1, este 2021 marcará el final de Kimi Raikkonen en el máximo circuito automovilístico. (Foto: Agencias)
Tras 19 temporadas en la Fórmula 1, este 2021 marcará el final de Kimi Raikkonen en el máximo circuito automovilístico. (Foto: Agencias)

Para el 2002, Ron Dennis, presidente ejecutivo de McLaren por esos años, lo llevó a su escudería para ocupar el espacio que había dejado su compatriota Mika Hakkinen. Su comienzo con el equipo inglés no fue el mejor, pues tuvo que abandonar la carrera en 11 oportunidades. Sin embargo, su constancia lo llevó a obtener su primer triunfo en la temporada 2003 en el Gran Premio de Malasia, año en el que estuvo a punto de arrebatarle el título mundial del mítico Michael Schumacher.

Su frialdad en la toma de decisiones ante el volante y la parsimonia de sus palabras a la hora de declarar, hicieron que todos comenzaran a llamarlo Iceman. Kimi Raikkonen ya mostraba ese estilo que lo caracterizaría siempre: el ruido más importante para él era el de las ruedas.

En la cima

En 2004 descendió hasta la séptima posición en la clasificación final, para nuevamente saborear el subcampeonato en 2005 y cerrar sexto en 2006. En 2007, ya lejos de McLaren y con renovados objetivos en Ferrari –donde llegó para suceder a Schumacher–, por fin dejaría los sinsabores pasados y se llevó el título mundial luego de un cierre épico en el Gran Premio Brasil. Mientras Lewis Hamilton y Fernando Alonso habían hecho de McLaren una escudería inhabitable, el finlandés se apoyó en su compañero Felipe Massa para levantar lo que a la postre sería el último campeonato hasta la fecha del Cavallino Rampante.

Kimi Raikkonen celebrando el título mundial de la Fórmula 1 de 2007. (Foto: Agencias)
Kimi Raikkonen celebrando el título mundial de la Fórmula 1 de 2007. (Foto: Agencias)

A fines de 2009, después de no haber podido revalidar su título quedando tercero en 2008, decidió darse un descanso de la Fórmula 1 y fichó con Citröen para disputar el Campeonato Mundial de Rally. Lejos de su monoplaza y con una adrenalina diferente en otro ambiente, no pasó mucho tiempo para que comenzara a extrañar competir de verdad. “En los rallies no tienes un oponente directo, conduces contra el cronómetro. Cuando conduje en Nascar, me di cuenta de lo mucho que aprecio el duelo directo contra otros pilotos. Pensé: ‘Quizá sea bueno tener esto más a menudo otra vez’. Pero la F1 es la máxima categoría a los ojos de la mayoría de los pilotos, así que me pregunté si funcionaría de nuevo”, contó antes de su retorno en 2012.

Kimi Raikkonen regresó representando a la escudería Lotus y, aunque muchos creyeron que por haber estado tanto tiempo fuera no iba a rendir, trabajó en silencio ––como solo él sabía hacerlo– para pelear hasta el final por el título mundial. Lamentablemente cerró la campaña en tercera posición pero muy lejos del alemán Sebastian Vettel, ganador con Red Bull Racing.

Quizás lo más destacado de su paso por Lotus, además de haber ganado los Grandes Premios de Abu Dabi 2012 y Australia 2013, fue que se hizo público sus malos hábitos con el alcohol. “Para los demás, quizá suene un poco raro, pero para mí antes era normal. Siempre pensé que te hace relajarte más, necesitas esforzarte y concentrarte más en la pista porque estás algo inseguro y al final, el resultado final es mejor. El deporte es peligroso, siempre he dicho que es más peligroso que beber cerveza. Normalmente, si bebes, no te lesionas, sólo tienes resaca”, confesó.

Después de haber quedado subcampeón en dos oportunidades con McLaren, Kimi Raikkonen consiguió el título mundial 2007 con Ferrari. (Foto: EFE)
Después de haber quedado subcampeón en dos oportunidades con McLaren, Kimi Raikkonen consiguió el título mundial 2007 con Ferrari. (Foto: EFE)

Cerca del final

Entre 2014 y 2018 volvió a la escudería de Ferrari, pero como compañero de Vettel. Con el Caballito hizo una pole position en Mónaco 2017 y, luego de 113 carreras sin éxito, ganó el Gran Premio de Estados Unidos 2018. Aquel año terminó tercero una vez más, aunque lejísimos de Lewis Hamilton.

Durante estos últimos dos años y medio, desde 2019, Kimi Raikkonen ha formado parte de Alfa Romeo Racing. El tiempo no ha pasado en vano y se ha quedado lejos de pasar la línea de los diez primero (12° en 2019 y 16° en 2020). Pese a todo, el finlandés se ha mantenido al margen de toda polémica y se ha dedicado exclusivamente a correr, porque, tal como lo dijo en una entrevista, disfruta más dentro de la pista que fuera de ella. “Tomo las carreras como un reto. Me gustan, las disfruto, pero el resto, lo que rodea a este negocio, no me interesa”, reveló en 2019.

Kimi Raikkonen se retirará de la Fórmula 1 con 21 victorias, 103 podios, 18 poles, 46 vueltas rápidas y un título mundial. (Foto: Agencias)
Kimi Raikkonen se retirará de la Fórmula 1 con 21 victorias, 103 podios, 18 poles, 46 vueltas rápidas y un título mundial. (Foto: Agencias)

Lo más seguro es que Kimi Raikkonen tampoco participe del Gran Premio de Italia, pues aún estará aislado mientras se recupera del Coronavirus. Sin embargo, sin importar cómo termine las ocho plazas restantes de la temporada, no cabe dudas que en Abu Dabi no solo será el predio del próximo campeón, sino también el escenario del último show de un hombre que dignificó el frío en su sangre para divertirse en las pistas más calientes. Un verdadero homenaje lo espera.

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