Líder durante 6 días del Tour de Francia, el ciclista neerlandés va por la medalla de oro en los Juegos Olímpicos y busca también seguir el legado de glorias de su padre.
Líder durante 6 días del Tour de Francia, el ciclista neerlandés va por la medalla de oro en los Juegos Olímpicos y busca también seguir el legado de glorias de su padre.

El legado familiar en un deportista se convierte en un pilar para su desarrollo, las correctas instrucciones o el simple hecho de tener una guía lo colocan en el ojo de todo el público que posee el recuerdo de quien es su ‘mentor’. es hijo de Adri Van der Poel, un histórico que tuvo la oportunidad de conseguir el Tour de Francia en 2 ocasiones. Mathieu, a los 26 años, domina las modalidades de ruta, montaña y ciclocrós. Reciente campeón del mundo de ciclocrós, capaz de ganar a Nino Schurter en la Copa del Mundo de MTB y de ser el mejor en la Amstel Gold Race, el corredor del Alpecin se ve llevándose el oro en los .

Tokio se convierte en un nuevo reto y el compromiso de Van der Poel es notorio debido a que dejó el último Tour de Francia en su novena etapa, a pesar de ya haber ganado una, y se siente orgulloso por la reacción del público al verlo competir. De trabajo constante, el representante de Bélgica, pero de origen en Países Bajos, no busca tener margen de error alguno.

Una familia de ciclistas

Mathieu Van de Poel nació con este deporte. Es hijo de Adrie van der Poel quien tuvo gran protagonismo en el ciclismo de ruta holandés, campeón de ciclocrós en 1996 y fue ganador en varias etapas del Tour de Francia. Su hermano es David van der Poel, campeón de mountain bike y miembro del equipo Alpecin-Fenix.

A pesar de sus raíces francesas y su arraigo con el país galo, los hijos de Van der Poel eligieron representar a Países Bajos y militan en un equipo belga.

“Es debido al ciclocrós”, explica David Van der Poel. “Cuando tenía 18 años el equipo belga (del director del Alpecin-Fenix) Philip Roodhooft me propuso rodar para ellos. Mathieu se unió a mí dos años después”, explica su hermano mayor (29 años, por los 26 de Mathieu).

Nunca lejos de su bicicleta, a Mathieu “le gustaba mucho Francia por sus vacaciones. Tiene de todo: costa, montañas, llanuras... A menudo íbamos a los Alpes, incluso en verano, y a veces a la Costa Azul”, recuerda su padre, casado con Corinne Poulidor, la hija de Raymond Poulidor, el mítico corredor que nunca llegó a vestir el maillot amarillo y Mathieu se encarga de hacerlo en su honor.

Eso sí, con 26 años ya parece haber confirmado la predicción de su abuelo: Campeón del Mundo de ciclocross en cuatro ocasiones, ganador y dominador en Copa del Mundo de MTB, ganador de clásicas de carretera como el Tour de Flandes o Amstel Gold Race. En su entorno ya imagina la obtención de la medalla en los JJOO de Tokio en MTB o, más cerca, sus posibilidades en el presente Tour de Francia. En su primera participación solo necesitó dos días para ganar etapa y conseguir el maillot amarillo, algo que su abuelo no consiguió en toda su trayectoria y su padre solo un día.

Objetivos personales como deportista

Mathieu Van der Poel se alejó del ciclocrós con el título obtenido en febrero en campeonato mundial de la categoría realizado en Ostende, Bélgica. El afán de cambio fue dejar la especialidad para concentrarse en la ruta y el ciclomontañismo en vista a objetivos deportivos de 2021. Este último será parte de Tokio y verá su búsqueda por la medalla de oro a nivel mundial.

La preparación está enfocada en carreras de ruta que incluyen pruebas de montaña y por eso asegura su presencia en el Alpecin-Fenix en las dos semanas del Tour de Francia 2021 y luego se dedicará al ciclomontañismo que lo verá competir en los próximos Juegos Olímpicos.

El abandono del Tour de Francia y la misión en Tokio 2020

“Los Juegos son un objetivo para mi desde hace cuatro años”, explicó el ciclista, convencido de que en el Tour ha conseguido “más de lo que se podía esperar. “Ya no tengo nada más que demostrar en esta edición. Volveré en los próximos años con el objetivo de llegar hasta París”, agrega Mathieu Van der Poel.

En su debut de la competencia, se convirtió en unos de los personajes más aclamados en la carrera gracias a su abuelo Raymond Poulidor quien falleció el año pasado y nunca pudo vestir la camiseta color amarillo que caracteriza a los líderes de cada torneo.

El holandés no ha ocultado su voluntad de disputar las pruebas de BTT en los Juegos de Tokio, prueba en la que es campeón del mundo y buscará llegar a lo más alto del podio.

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