Cienciano consiguió una histórica clasificación a los cuartos de final de la Copa Sudamericana tras eliminar a Botafogo en Brasil. Sin embargo, el partido terminó marcado por una fuerte trifulca entre integrantes de ambos equipos, que tuvo como principal afectado a Horacio Melgarejo. Ahora, se conoció un detalle importante en el informe arbitral presentado ante la Conmebol.
Según pudo conocer Depor, el documento elaborado por el árbitro paraguayo Juan Benítez señala que Horacio Melgarejo y ningún jugador de Cienciano fueron responsabilizados por los incidentes ocurridos después del pitazo final. De esta manera, queda descartada, al menos en el informe, cualquier acusación contra el técnico argentino o algún integrante del plantel cusqueño.
El único futbolista identificado por conducta violenta fue Allan Marques, jugador de Botafogo. El brasileño habría golpeado a Melgarejo y a otra persona del equipo de Cienciano durante la confusión que se produjo en el campo de juego.
Este detalle toma mayor relevancia luego de las declaraciones del propio técnico argentino, quien contó su versión de lo ocurrido y dejó claro que conoce quién lo agredió. “Yo sé quién me metió el puñete”, señaló Melgarejo al referirse al violento episodio que se produjo tras la clasificación del ‘Papá’.
El entrenador también sostuvo que los hechos quedaron registrados y evitó entrar en mayores detalles para no generar nuevos problemas. La versión de Melgarejo coincide con lo relatado posteriormente por Kevin Becerra, defensor de Cienciano, quien aseguró que un jugador de Botafogo se acercó al técnico y le propinó un golpe.
La situación se produjo luego de que Botafogo venciera 1-0 a Cienciano en el estadio Nilton Santos. Pese a la derrota, el conjunto brasileño quedó eliminado debido al contundente 6-1 conseguido por el equipo cusqueño en el partido de ida.
Con la clasificación asegurada, los jugadores de Botafogo protagonizaron escenas de tensión con integrantes del cuadro peruano. Melgarejo terminó siendo uno de los principales objetivos de los futbolistas brasileños y tuvo que ser protegido por miembros de su comando técnico.