Su belleza y rubia cabellera son dos de las características físicas que no pasan desapercibidas en Lisbeth Valverde, la representante de Costa Rica para el Miss Universo 2023 que se llevará a cabo este sábado 18 de noviembre desde El Salvador.
Si bien en dicho certamen se habla mucho de la belleza de las candidatas, la costarricense es más que una mujer hermosa, pues hay que resaltar que ha salido desde abajo a base de mucho esfuerzo.
Además, es alguien que se preocupa bastante en las personas que más lo necesitan, lo que la convierte en alguien desprendida, humilde y altruista. ¿Quieres conocer más de ella?
Con 28 años de edad, Lisbeth Valverde es la guapa representante de Costa Rica en el Miss Universo 2023. Es una joven luchadora y que supo salir desde la pobreza para triunfar en las pasarelas, pero también a nivel profesional, ya que estudió enseñanza especial en pro de las personas con diferentes habilidades.
Lisbeth nació en una familia de San Vito de Coto Brus, conformada por sus dos padres y sus tres hermanos —en total son cuatro, ella es la menor—, quienes tuvieron que dejar su localidad para afianzarse en Palmares, con la finalidad de mejorar su economía.
La familia de la Miss Costa Rica tenía pocos recursos y cada uno vivía con lo que podía. Cuando tenía 3 años, sus padres se separaron y ella, junto a su madre, se quedaron en Santa Cruz, mientras que su papá y sus tres hermanos se mudaron a la zona sur del país nuevamente.
Su padre trabajó como agricultor, aunque también aceptaba trabajos de todo lo que sabía hacer, como carpintería. Por otro lado, su madre, sin estudios, se dedicaba a lo que podía, como vender comida, limpieza de casa, etc.
Debido a que su familia no era adinerada, no se podía gastar mucho dinero, así que durante toda su vida escolar tuvo buenas calificaciones y se convirtió en la dueña de las becas que el estado ofrece.
Ese incentivo de ser becada la llevó a esforzarse mucho más en los estudios, pues había la posibilidad de perder el beneficio si es que su notas no eran las solicitadas. Además, tenía la motivación de su madre para no perder el paso.
Haciendo caso a su altruismo, al terminar la escuela, Lisbeth Valverde se animó a estudiar enseñanza especial, pues sentía que podía hacer algo más por aquellas personas que son muchas veces dejadas de lado a nivel social.
Debido a que tenía muy buenas calificaciones, estudió todos los años de su carrera becada, por lo que significó un gran alivio para su familia y un motivo más para sentir orgullo por ella, ya que ha demostrado ser capaz de todo.
Conforme fue creciendo, Lisbeth Valverde empezó a sentir mucho gusto por la moda y los certámenes de belleza, así que era algo en lo que quería probar suerte cuando crezca. Se podría decir que era lo que más le gustaba por aquel entonces.
A los 16 años, su hermana que es periodista entrevistó a un organizador de un certamen de belleza, así que le pasó la voz y la llevó a probar suerte. En ese momento, conoció a muchas personas y se animó mucho más por el modelaje.
Como venía de una familia muy humilde, su sueño de ser modelo se hizo difícil al no tener el dinero suficiente para pagar los gastos de vestidos, maquillaje, viajes, entre otros, por lo que hizo de todo para generar más ingresos.
Pese a que era muy jovencita entonces, Lisbeth buscó patrocinadores, pero a su madre no le gustó tal idea, ya que tenía miedo de que haya gente que se aproveche de su inexperiencia e inocencia, así que la apoyó de otra manera.
Según ha contado, ella y su madre vendían comida, organizaban rifas y demás con el objetivo de llegar al monto necesario. Incluso, ella recordó que hasta hizo una especie de concierto en San Ramón.
En 2019, Lisbeth Valverde recibió el golpe más duro de su vida, cuando se enteró que su padre había fallecido en un accidente muy triste y lamentable. Pese a que no creció junto a él, ella lo amaba mucho, así que sufrió demasiado
En ese momento, el progenitor de la modelo había salido del hospital por unos problemas médicos, así que se encontraba muy débil. Sin embargo, se puso a trabajar en una carpintería y una de las máquinas que usaba lo terminó electrocutando.
La costarricense nunca ha dejado de ayudar a quienes más lo necesitan y muestra de ello es que tiene una fundación llamada “Manos unidas Costa Rica”, la cual se creó para enfocarse en el medio ambiente, la inclusión social y la niñez.
Las participantes del Miss Universo 2023 llegan al certamen mucho antes de la gala central para realizar diversas actividades protocolares. Es allí que le han puesto un particular apodo que ha llegado a los medios de comunicación.
Y es que, teniendo en cuenta su esbelta figura y rubia cabellera, le han puesto “Barbie”. De esa manera se ha hecho más conocida internacionalmente, lo cual podría ayudarla en el certamen que se desarrollará este sábado 18 de noviembre.
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