Elegir bien el equipamiento puede marcar la diferencia entre correr con comodidad y sumar molestias innecesarias. (Foto: Magnific)
Elegir bien el equipamiento puede marcar la diferencia entre correr con comodidad y sumar molestias innecesarias. (Foto: Magnific)

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Zapatillas, relojes y apps para runners: ¿en qué vale la pena invertir (y en qué no)?

Para un que empieza a equiparse, el mercado puede resultar abrumador. Zapatillas con distintas tecnologías, relojes que prometen medirlo todo, aplicaciones con planes personalizados y una larga lista de accesorios compiten por convertirse en la próxima compra. Sin embargo, tener más tecnología no necesariamente significa correr mejor.

, runner de amplia trayectoria y gerente de All Running Perú, propone establecer prioridades antes de gastar. Para él, la primera inversión debe estar relacionada directamente con la herramienta que acompaña cada zancada.

La primera inversión está en los pies

El tipo de entrenamiento, el volumen de kilómetros y hasta el historial de lesiones son algunos de los factores que deberían considerarse antes de comprar unas zapatillas. Para corredores que combinan diferentes sesiones, incluso puede tener sentido contar con más de un par, siempre que cada uno tenga una función específica.

La primera inversión serían unas zapatillas adecuadas para tus objetivos, experiencia y atributos, como peso, pisada, antecedentes de lesión y volumen. Dependiendo de tu nivel, pueden ser más de una si es necesario para el tipo de entrenamiento que vas a hacer”, explica Alejandro Pinedo, gerente de All Running Perú.

La recomendación apunta a una idea sencilla, pero que suele perderse entre modelos, tecnologías y precios. No necesariamente conviene comprar la zapatilla más cara, sino la adecuada para el uso que tendrá.

Además, el calzado tiene una vida útil. Según Pinedo, una zapatilla de entrenamiento diario puede situarse alrededor de los 600 a 800 kilómetros, mientras que los modelos más pro pueden tener una duración aproximada de 200 a 500 kilómetros. En montaña, el rango puede ubicarse entre 500 y 700 kilómetros. Son referencias, no fechas de vencimiento exactas.

La fondista peruana , récord nacional de Perú en maratón, explica que una de las señales más claras para renovar zapatillas aparece en las propias sensaciones del corredor.

Cuando la zapatilla va perdiendo su capacidad de amortiguación se siente que ya no tiene el mismo impulso y que tus pies están más cerca del piso. También empiezan a aparecer molestias en los gemelos, los tendones o la planta del pie. Ahí ya sabes que la zapatilla no da para más”, señala la atleta de élite.

Tecnología para medir y mejorar

Un reloj GPS puede convertirse en un aliado cuando sus datos tienen un propósito. Para Pinedo, esta herramienta permite conocer el progreso y administrar mejor el kilometraje.

El reloj deportivo con GPS también va a ser bien importante para medir tu progreso y facilitar tu preparación de kilometraje durante la preparación y carrera”, destaca el gerente de la tienda especializada en running.

Para complementar el uso del reloj GPS, los corredores sincronizan sus datos con aplicaciones móviles según sus objetivos específicos. Los principiantes suelen buscar motivación y guías en plataformas como Nike Run Club, mientras que los atletas experimentados prefieren la estructura avanzada de Runna o el ecosistema social de Strava. De este modo, ambos dispositivos transforman cada kilómetro registrado en información útil para mejorar el rendimiento.

Ropa y accesorios que suman

La siguiente prioridad tiene que ver con algo menos sofisticado, pero igual de importante. Una prenda incómoda puede convertir un entrenamiento largo en una sucesión de molestias.

Pinedo recomienda prestar atención al material, el ajuste y la capacidad de la ropa para acompañar el movimiento. Polo, short y medias deben permitir entrenar y competir sin generar rozaduras, ampollas o incomodidad.

En las distancias largas también aparecen accesorios que cumplen una función concreta. Un cinturón o chaleco de hidratación, por ejemplo, puede resultar especialmente útil cuando la ruta no cuenta con suficientes puntos de abastecimiento. Además de líquidos, permite transportar geles, celular y otros elementos necesarios durante el recorrido.

Lo importante de los accesorios es poder correr cómodamente mientras te dan el apoyo necesario durante el entrenamiento o la carrera”, sostiene el gerente de All Running Perú.

En estos casos, el criterio vuelve a ser el mismo. El accesorio debe resolver una necesidad, no convertirse en una compra adicional por el simple hecho de estar disponible.

Comprar mejor antes que comprar más

El orden de prioridades puede resumirse en algo bastante menos tecnológico de lo que podría pensarse. Primero, unas zapatillas apropiadas para el objetivo y las características personales. Después, ropa y accesorios que permitan correr con comodidad y resolver necesidades concretas. Finalmente, un reloj o una aplicación que ayuden a medir y organizar el entrenamiento.

La inversión, por tanto, no debería medirse solamente en soles ni en la cantidad de funciones que ofrece un producto. La mejor compra es aquella que resuelve un problema real del corredor y acompaña su evolución.

Para quien recién comienza, eso puede significar simplemente encontrar unas zapatillas adecuadas y ropa cómoda. Para quien ya acumula kilómetros y prepara una competencia, un chaleco de hidratación o un reloj GPS pueden convertirse en herramientas de mayor valor.

La tecnología puede aportar información, precisión y comodidad. Pero su verdadero valor aparece cuando el corredor sabe para qué la necesita y cómo utilizarla.

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