Leylah Fernández suma solo un título a nivel profesional de la WTA: el Abierto de Monterrey disputado a en marzo de 2021. (Foto: Agencias)
Leylah Fernández suma solo un título a nivel profesional de la WTA: el Abierto de Monterrey disputado a en marzo de 2021. (Foto: Agencias)

El talento y la destreza en el deporte son condiciones que no pueden medirse ni cuantificarse mirando los calendarios que lleva a cuestas un deportista. Y eso ha quedado demostrado –una vez más– en el 2021: , con 19 años recién cumplidos, ratificó su rótulo de revelación del torneo y se clasificó a su primera final de Grand Slam tras vencer a la bielorrusa Aryna Sabalenka, número dos del mundo. En dos horas y veinte minutos intensos en el Arthur Ashe Stadium, la canadiense se impuso por 7-6 (7-3), 4-6 y 6-4, dejando constancia de su promisorio futuro.

No tengo ni idea de cómo lo he hecho”, dijo Fernández luego de su histórico triunfo, mostrando un rostro que se perdía entre la felicidad y la ingenuidad. Irene Exevea, su madre, la acompañó junto a sus dos hermanas desde las gradas. La felicidad era plena, sin embargo, la tenista no pudo evitar mirar hacia el pasado para dimensionar todo lo que estaba consiguiendo en ese preciso instante. “He tenido mucha suerte de tener a mi madre aquí en este torneo, animándome y divirtiéndose conmigo todo este tiempo. Hemos pasado por muchas cosas juntas como familia. Me alegro de que ahora mismo todo esté de nuestro lado”, añadió, a la vez que el público se rendía ante su nerviosismo.

Leylah Fernández cumplió 19 años el último 6 de septiembre, cuando ya se encontraba disputando el US Open. (Foto: EFE)
Leylah Fernández cumplió 19 años el último 6 de septiembre, cuando ya se encontraba disputando el US Open. (Foto: EFE)

De la mano del padre

Todo lo que Leylah Annie Fernández (Montreal, 6 de septiembre de 2002) está viviendo por estos días en Estados Unidos, no podría explicarse sin la resiliencia que ha estado construyendo desde niña, afrontando el rechazo de quienes creyeron que no era lo suficientemente talentosa como para cumplir su sueño de ser tenista profesional, o tomando fuerte la mano de su padre, Jorge Fernández, cuando se quedó sin entrenamiento a los seis años tras ser excluida del Programa de Tenis de Quebec, en Canadá.

Jorge solo había practicado fútbol a nivel semiprofesional y de tenis no sabía absolutamente nada. Incluso, cuando Leylah se quedó sin la preparación que recibía en Quebec, se alegró de ya no tener que recorrer tantos kilómetros para llevarla a sus clases. Sin embargo, verla destrozada lo obligó a plantearse la posibilidad de dejar de pensar en el fútbol –pues ya estaba culminando el curso para entrenador– para ser un autodidacta de la raqueta y apoyarla en su entrenamiento. “Nunca la había visto con tanto dolor. Era una niña, conversamos y ella me dijo que era lo que quería hacer y que le dolía mucho. Entonces, como padre, le hice la promesa de que yo la iba a ayudar”, le confesó a ‘Infobae’.

Leylah Fernández junto a su padre, Jorge, quien la ayudó a dar sus primeros pasos en el tenis. (Foto: KC Tenis)
Leylah Fernández junto a su padre, Jorge, quien la ayudó a dar sus primeros pasos en el tenis. (Foto: KC Tenis)

Desde ese momento Leylah Fernández tomó el camino más largo para llegar al tenis competitivo, pues no pertenecía a ninguna escuela y los entrenamientos que recibía de su padre no siempre complacían su nivel de exigencia. A ella le gustaba estar en la cancha hasta que la noche empezara a caer, por lo que las sesiones tenían que alargarse más de la cuenta.

Ser desafectada del Programa de Quebec, en lugar de perjudicarla, moldeó su carácter hasta convertirla en una luchadora constante. La escasez de recursos dejó de ser una excusa y se volvió una motivación. “Si quieres ser grande, tienes que trabajar el doble que el resto, así eso signifique sufrir”, le decía Jorge, consciente de que la pasión de su hija la llevaría algún día a estar cerca de las grandes estrellas del tenis.

El salto al profesionalismo

Cuando Leylah Fernández ganó el Torneo Nacional Canadiense sub-16, su estilo de juego ya estaba tomando forma. Sin importar el rival que tuviera enfrente, ella siempre iba hacia adelante. Su osadía le hacía ceder algunos puntos claves, no obstante, salía airosa de cada embrollo gracias a su determinación para sobreponerse y así plantar su fuerza con cada golpeo.

En sus venas corre sangre ecuatoriana por su padre, pero también canadiense por su madre –quien a su vez tiene ascendencia filipina–. Esa mezcla de culturas le permite tener una serenidad muy particular durante los instantes más complejos de una partida, la cual se rompe cuando el sabor sudamericano se apodera de su brazo izquierdo para sorprender a su oponente de turno.

Para Leylah Fernández el 2019 fue muy bueno. Si bien perdió la final del Abierto de Australia Junior ante la danesa Clara Tauson, venció a la estadounidense Emma Navarro para llevarse el Abierto de Francia. Ese título le permitió ingresar con las mejores expectativas al profesionalismo, además de convertirse en la primera mujer canadiense en ganar un Grand Slam Junior desde 2012, año en el Eugénie Bouchard salió vencedora en Wimbledon.

El Challenger de Gatineau fue su primer título profesional, torneo que ganó al derrotar en un vibrante partido a su compatriota Carson Branstine. Del mismo modo, sumó otro título de la mano de Rebecca Marino al vencer a Marcela Zacarías y Hsu Chieh-yu en la categoría de dobles en Vancouver.

Leylah Fernández se vio perjudicada por la paralización de los torneos WTA debido a la pandemia. Para tener el nivel que muestra hoy en día, siguió un estricto entrenamiento físico. (Foto: EFE)
Leylah Fernández se vio perjudicada por la paralización de los torneos WTA debido a la pandemia. Para tener el nivel que muestra hoy en día, siguió un estricto entrenamiento físico. (Foto: EFE)

En diez años, desde que no la creyeron capaz de sostener el ritmo de entrenamiento de un Centro de Alto Rendimiento, consiguió solidificar su estilo de golpeo y los movimientos claves para no ser cogida por sorpresa ante ningún rival. Sin embargo, después de estrenarse en un Grand Slam en el Abierto de Australia y caer ante la estadounidense Lauren Davis en primera ronda, su padre notó que había algo en ella que necesitaba mejorar.

La sinergia entre hija y padre no solo se entendía desde el apoyo y el respaldo, sino también desde la autocrítica. Sin ese análisis, plantear un cuadro de entrenamiento mensual enfocado en determinados errores, hubiera sido difícil. Leylah, humilde y consciente de que su proceso de aprendizaje era constante, acató todo lo que iban planificando para potenciarse a sí misma y sostener su juego en los duelos más complicados.

Caer para levantarse

Justo cuando su esfuerzo comenzaba a dar resultados –consiguió derrotar a Belinda Bencic, número cinco del mundo en aquel entonces, en la Copa Federación Centro–, la aparición de la pandemia la obligó a detener su preparación. Ya había llegado a la final del Abierto de México en Acapulco dejando una sensación muy positiva por el crecimiento de su juego, sin embargo, parar de un momento a otro fue contraproducente y tuvo que trabajar en su recuperación.

Ya con varios torneos encima y un calendario apretadísimo que no le dejó buenos resultados, Leylah Fernández empezó a entrenarse con el preparador físico cubano Duglas Cordero –conocido por haber trabajado con Dominic Thiem y Fabio Fognini– para potenciar su resistencia, y a la vez anexarla con la explosividad de su juego. Lo que la canadiense está demostrando en el US Open es solo la consecuencia de haberse enfocado en sus debilidades y no dejar nada al azar, teniendo en cuenta que en Estados Unidos enfrentaría a las mejores tenistas del mundo.

Así reaccionó Leylah Fernández tras clasificar a la final del US Open 2021. (Foto: USA Today Sports)
Así reaccionó Leylah Fernández tras clasificar a la final del US Open 2021. (Foto: USA Today Sports)

Antes de llegar a la final del US Open, Leylah Fernández rompió un récord que se encontraba vigente desde 1999: se convirtió en la tenista más joven en vencer a tres rivales posicionadas en el top 5 del mundo, después de dejar en el camino a Aryna Sabalenka (2°) en semifinales, a Elina Svitolina (5°) en cuartos de final y a Naomi Osaka (3°) –defensora del título– en la tercera ronda. Antes que ella, Serena Williams también lo había conseguido con 17 años.

Lionel Messi como espejo

No usé jugadores de tenis para desarrollar la parte competitiva”, apunta su padre, refiriéndose al hambre de ganar de su hija. Y es que Leylah, al ser muy obsesiva con sus triunfos y derrotas, solía desenfocarse al sobrepensar cada una de sus acciones, especialmente cuando la crítica externa comenzaba a agobiarla por sus derrotas. Jorge, inteligente, usó a Ronaldinho y a Messi como referencias.

Le dije: ‘¿Cuántas veces se voltean a echarle la culpa a la gente que está ahí? Nunca. Entonces tú tienes que ser igual. Mira cómo los patean, pero mira lo importante, cómo se levantan, la mirada en los ojos, como ahora van y siguen en la pelea’”, añade.

Leylah Fernández eliminó a Naomi Osaka, defensora del título, en la tercera ronda del US Open. (Foto: Agencias)
Leylah Fernández eliminó a Naomi Osaka, defensora del título, en la tercera ronda del US Open. (Foto: Agencias)

Leylah Fernández, tal como lo hiciera Messi en el fútbol al ganar su primera Champions League en cancha con 22 años, tiene la oportunidad de coronar su temprana eclosión en el tenis si vence en la final del US Open a la británica Emma Raducanu, quien –novata como ella– está ahí con sus tempranos 18 años. Sería el primer Grand Slam de su carrera, el cual le servirá para decirle al mundo: “aquí estoy yo, la número 73 del ranking, y no pararé hasta estar en la cima”.

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