En el fútbol moderno, donde los jugadores cambian de camiseta como quien cambia de zapatos, existen excepciones que nos devuelven la fe en la lealtad inquebrantable que rompe las barreras del tiempo, la distancia y la nacionalidad. Ese es el resumen, de lo que nos cuenta año a año, la historia de Bernardo Cuesta con el FBC Melgar. Pues no solo es solo una lista de estadísticas; es un romance que comenzó en 2012 y que ayer, 15 de febrero de 2026 en el Estadio Monumental de la UNSA y junto a sus hinchas, alcanzó uno de sus puntos más alto de gloria.
Como la cereza de un pastel, el segundo gol de ‘Berni’ frente al CD Moquegua no solo sentenciaba una victoria contundente del equipo de Juan Máximo Reynoso, si no también firmaba en los libros de historia la consagración del ’bernicuestismo’ como religión absoluta de toda Arequipa.
Nadie lo pudo reemplazar, ni cuando se ausentó por varios meses por una durísima lesión. Y nadie lo quiso hacer tampoco, porque esta relación club-jugador por más años y situaciones que pasaron no se ha podido romper. Es por eso que hoy revivimos los mejores momentos de Bernardo Cuesta con el ‘León del Sur’, y como se ha metido en el TOP 5 de máximos goleadores del fútbol peruano.
Todo empezó con una apuesta. Bernardo llegó a la Ciudad Blanca casi en silencio, procedente de la Tercera División de Argentina (Tiro Federal). En aquel entonces, pocos imaginaban que ese delantero de perfil bajo se convertiría en el dueño de las llaves de la ciudad.
Desde su debut, hubo una conexión especial. No era solo por los goles, sino por esa forma de pelear cada pelota como si fuera la última. En su primer semestre anotó 7 goles, pero lo más importante fue que el Misti y él se empezaron a reconocer.
Si toda historia de amor tiene un momento cumbre, la de Bernardo y Melgar ocurrió el 15 de diciembre de 2015. El club cumplía 100 años y la ciudad entera rugía en la UNSA. El partido contra Sporting Cristal estaba empatado y el título parecía escaparse entre los dedos.
Minuto 91. Un rebote, una corrida desesperada y el cabezazo de Bernardo que infló las redes. Ese gol no solo valió un Título Nacional después de 34 años; valió la canonización de Cuesta. En ese instante, dejó de ser un refuerzo para convertirse en leyenda.
Como en toda gran relación, hubo momentos de distancia. Bernardo se marchó a buscar nuevos retos en Colombia, Chile, México y hasta Tailandia. Sin embargo, su sombra nunca abandonó el Monumental de la UNSA.
Lo increíble de esta historia es que, sin importar cuántas ofertas tuviera de los equipos “grandes” de la capital, Bernardo siempre dejó claro que en Perú solo existe un color: el Rojinegro. Cada vez que el club lo llamó, él tomó el primer avión de regreso, demostrando que su hogar siempre estuvo a los pies del volcán.
En 2022, lo vimos liderar una campaña histórica en la Copa Sudamericana, terminando como el máximo goleador del torneo continental. Fue el capitán que puso el pecho en las malas y el primero en celebrar en las buenas, como el avance hasta la semifinal de este torneo regalándole emociones a todo el país.
Ayer, 15 de febrero de 2026, la historia cerró un círculo perfecto. Con su doblete ante Deportivo Moquegua, Bernardo alcanzó los 198 goles, superando finalmente la marca histórica del gran Eduardo “Patato” Márquez. Ya no hay discusión: Bernardo Cuesta es el máximo anotador en la historia del club.
Pero no solo eso, pues también sigue acercándose a los primeros lugares de la tabla de máximos goleadores de la Liga 1. En estos momentos ocupa el puesto 5 con 172 -hay que tener en cuenta que los 198 goles engloban torneos internacionales también- llevando la lucha, palmo a palmo, con Irven Ávila en los puestos 5 y 4, respectivamente.
Hoy, a sus 37 años y ya nacionalizado peruano, Bernardo es un símbolo de resiliencia. Superó lesiones duras entre 2024 y 2025 que habrían retirado a cualquiera, pero él volvió para reclamar lo que es suyo. No le importó tener que jugar Liga 3, con aquellos jóvenes que ya lo veían como ídolo, si de volver a la competencia se trataba.
Y eso, es justamente lo que más aplaude el hincha. Aquel argentino que llegó con apenas 23 años, implantó en los ‘rojinegros’ un ADN de lealtad y de perseverancia. Ahora, su contrato termina el 31 de diciembre de 2026, y el objetivo es claro: llegar a los 200 goles.
Pero también, por qué no, regalarle a Arequipa una última alegría con otro título nacional antes de colgar los botines. Porque para Bernardo Cuesta, el fútbol -y los goles- no es más su negocio, es un lenguaje con el que ha encontrado decirle “te amo” a Melgar.