Ansu Fati cumple hoy 18 años y Barcelona festeja al estilo de Los Simpson. (Twitter FC Barcelona)
Ansu Fati cumple hoy 18 años y Barcelona festeja al estilo de Los Simpson. (Twitter FC Barcelona)

celebra al estilo de Los Simpson. El jugador del , que ha roto todo tipo de récords desde su irrupción en el primer equipo, festeja este sábado la mayoría de edad y lo hace en el mejor momento de su carrera.

Consolidado como jugador de la plantilla principal del Barcelona y habitual convocado por España, Fati empieza a dejar de ser un niño. El cumpleaños del joven futbolista llega en, en la que el club catalán enfrentará al Alavés en el estadio de Mendizorroza.

Ansu Fati lleva más de un año de haber debutado profesionalmente con el Barça. Con solo 16 años, el bisauguineano se estrenó oficialmente ante el Betis en la temporada 2019-20. Fue una tarde de agosto del año pasado en la que Fati, punta por naturaleza pero reconvertido en extremo, no fue escogido al azar.

Era, de alguna manera, la recompensa por sus años destacando en las divisiones inferiores, a pesar de participar siempre con categorías mayores a la suya. Con el Alevín A, incluso, el delgado y espigado guineano convirtió 56 goles en una sola temporada.

Pero hablar de sus exitosos últimos años en la cantera blaugrana es dejar de lado un sinfín de historias y experiencias que llevaron a Ansu Fati a debutar en uno de los clubes más grandes del mundo. En ellos, su padre Bori –quien llegó a tierras españolas hace 20 años en busca de un próspero futuro para su familia–, jugó un papel fundamental.

Con tan solo seis años, Ansu Fati llegó a la Sierra Sur de Sevilla (específicamente a Marinaleda) procedente de Guinea-Bissau. Ahí, su padre, por cosas de la vida, conoció al entonces alcalde, Juan Manuel Sánchez Gordillo, quien le ofreció un trabajo como conductor de un camión de basura en la localidad más cercana. Sin dudarlo, aceptó.

Así, la familia se mudó a Herrera, pequeño municipio de siete mil habitantes donde, con la camiseta de la Escuela de Fútbol Peloteros de Herrera, se confirmaron los rumores que llegaban desde África: Ansu jugaba al fútbol como los dioses. Combinaba velocidad, regate y potencia, una suma difícil de encontrar a esa edad. Era indetectable. Rápidamente, José Luis Pérez Mena, director de la academia, se dio cuenta de la ‘joya’ que tenían en sus manos.

“Llevo 50 años viendo fútbol y jamás he visto a nadie como él. Tiene una gran personalidad, no le teme a nadie y nada más ha que verlo en el campo para saberlo. Era un espectáculo”, confesó para medios españoles.

En los tres años ahí, los Peloteros de Herrera conquistaron su categoría prebenjamín, y los trofeos de Casariche y Plazuela. Era momento de crecer, de dar un paso hacia delante.

Como si fuera un trampolín, la familia se decidió por el Sevilla FC. Un año de contrato, nada más. Bori era consciente de que el futuro de su hijo estaba en el Barcelona o Real Madrid (clubes que ya habían tocado la puerta por Ansu) y no quería un compromiso más largo, aunque Monchi, director general deportivo andaluz, le ofreció de todo con tal de quedarse.

“Estábamos en el Sevilla y el Real Madrid me ofrecía mejores condiciones que el Barza por mi hijo. Pero elegimos al Barcelona porque vinieron a mi casa con el contrato y me convencieron. Vino Albert Puig (cazatalentos del Barca) y me dijo que mi hijo tenía que fichar por ellos. Nos prometió que dentro de unos años lo veríamos en la élite, con el primer equipo”, afirmó Bori a la Cadena COPE.

El Sevilla, enfadado por la inminente partida de su promesa, lo ‘congeló’ durante un año, pero Puig, al final, tendría razón. Las trabas no pudieron con el deseo de la familia Fati de verlo brillando con la camiseta culé y así fue.



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