Por primera vez en su historia, el Mundial se celebrará en tres países simultáneamente: Estados Unidos, México y Canadá. (Foto: FIFA)
Por primera vez en su historia, el Mundial se celebrará en tres países simultáneamente: Estados Unidos, México y Canadá. (Foto: FIFA)

La cuenta atrás para el avanza y la expectativa en América Latina no ha hecho más que crecer desde que FIFA confirmó todos los detalles de un torneo que promete ser el más grande y ambicioso de la historia de la competición.

Por primera vez en su historia, el Mundial se celebrará en tres países simultáneamente: Estados Unidos, México y Canadá compartirán la organización de un torneo que además estrena formato ampliado con 48 selecciones participantes, frente a las 32 que compitieron en Qatar 2022.

Más equipos, más partidos, más sedes y una expectativa de audiencia que podría superar cualquier registro anterior en la historia del deporte global.

El formato ampliado y sus implicaciones

El salto de 32 a 48 selecciones es el cambio más significativo en la estructura del torneo desde 1998, cuando se amplió de 24 a 32 participantes. En el nuevo formato, las 48 selecciones se distribuyen en doce grupos de cuatro equipos, con los dos primeros clasificados de cada grupo más los ocho mejores terceros avanzando a una fase de eliminación directa de 32 equipos.

Este formato genera más partidos en la fase de grupos, amplía el acceso de selecciones de confederaciones históricamente subrepresentadas y crea más oportunidades para que mercados emergentes del fútbol mundial tengan presencia en el torneo.

Para América Latina, la ampliación tiene consecuencias directas muy positivas. pasa de cuatro plazas y media a seis plazas y media, lo que significa que selecciones como Colombia, Uruguay, Ecuador o Chile tienen significativamente más posibilidades de clasificarse que en ediciones anteriores.

La competencia interna en las eliminatorias sudamericanas sigue siendo feroz, pero el margen de error para las selecciones del continente es ahora considerablemente mayor.

Las sedes y el papel de México

El Mundial 2026 tiene un significado especial para México, que se convierte en el único país del mundo en haber organizado tres ediciones del torneo: 1970, 1986 y 2026. El Estadio Azteca de Ciudad de México, uno de los recintos más icónicos de la historia del fútbol mundial, acogerá partidos de la fase de grupos y está en la lista de candidatos para albergar la final, lo que lo convertiría en el primer estadio en ser escenario de dos finales de Copa del Mundo.

Las ciudades estadounidenses de Nueva York, Los Ángeles, Dallas, Miami, San Francisco, Seattle, Boston, Kansas City, Filadelfia y Atlanta, junto con Toronto y Vancouver en Canadá, completan un mapa de sedes distribuido a lo largo de todo el continente norteamericano que obligará a los equipos y sus aficiones a desplazamientos de miles de kilómetros entre partidos.

Las favoritas y los candidatos latinoamericanos

Brasil y Argentina llegan al Mundial 2026 como los grandes candidatos del continente americano. La Canarinha, que acumula cinco títulos mundiales y que busca recuperar el protagonismo que se le resistió en Qatar 2022, ha construido una nueva generación de jugadores extraordinarios alrededor de Vinicius Jr., Rodrygo y Endrick que la sitúan entre las dos o tres selecciones con más posibilidades de levantar el trofeo.

Argentina, campeona vigente con Messi como protagonista absoluto de su último gran ciclo, afronta la transición generacional con la incógnita de cuánto puede seguir aportando su capitán a nivel de selección.

Para quienes quieran seguir el torneo con una implicación adicional, las disponibles en plataformas reguladas permiten al aficionado trasladar su análisis del torneo a predicciones concretas sobre resultados, goleadores y campeón final, con mercados que irán actualizándose a medida que se acerque el inicio de la competición y se conozcan las alineaciones y el estado de forma de cada selección.

La expectativa latinoamericana

El Mundial en suelo americano tiene una dimensión emocional especial para el continente que va más allá de los resultados deportivos. La posibilidad de viajar en coche o en vuelo corto para ver a la selección propia, la proximidad cultural y lingüística con México como sede principal y el huso horario favorable para el seguimiento televisivo en toda América Latina convierten el Mundial 2026 en el torneo potencialmente más accesible de la historia para el aficionado latinoamericano.

Las selecciones del continente lo saben, y esa conciencia de la oportunidad histórica que representa jugar un Mundial en casa está siendo un factor motivacional real en las eliminatorias. El sueño de ver a la selección propia en un Mundial que se disputa a pocas horas de distancia tiene el poder de movilizar a sociedades enteras de una manera que ninguna otra competición deportiva puede igualar.

TE PUEDE INTERESAR

TAGS RELACIONADOS