Tal como se anunció hace unas semanas, la Selección Peruana ya tiene encaminado el plan que utilizará para afrontar las Eliminatorias rumbo al Mundial 2030. La Federación Peruana de Fútbol (FPF) decidió apostar por una estrategia distinta a la de anteriores procesos y descentralizar sus localías, combinando los escenarios tradicionales de Lima –Estadio Nacional y Monumental– con dos ciudades de altura: Cusco y Puno. La idea es aprovechar las diferentes condiciones geográficas del país y convertirlas en una herramienta deportiva para la ‘Bicolor’.
De acuerdo con lo confirmado por Agustín Lozano, presidente de la FPF, el plan contempla tres plazas para los encuentros de local. Lima mantendrá su importancia con el Estadio Nacional y el Estadio Monumental, mientras que el Estadio Inca Garcilaso de la Vega será la alternativa en Cusco y el Estadio Monumental de la Universidad Nacional del Altiplano representará a Puno. De esta manera, la FPF no tendrá una localía única, sino que podrá escoger el escenario más conveniente dependiendo del rival y de la planificación deportiva.
La incorporación de Puno es, sin duda, una de las grandes novedades. El Estadio Monumental de la Universidad Nacional del Altiplano se encuentra a unos 3.817 metros sobre el nivel del mar y tiene una capacidad superior a los 30 mil espectadores. El recinto fue inspeccionado meses atrás por Jean Ferrari y el técnico Mano Menezes, quienes evaluaron la infraestructura, el campo de juego, los camerinos, los accesos, las zonas destinadas a la prensa y otros ambientes necesarios para albergar un partido internacional.
La apuesta por Puno no es casual. La FPF pretende utilizar la altura como un elemento diferencial frente a selecciones que no están acostumbradas a competir en condiciones similares. Ferrari ya había explicado durante la primera inspección que el estadio cumplía con los requisitos establecidos por la CONMEBOL y que el trabajo debía comenzar con anticipación para evitar problemas logísticos cuando llegara el momento de disputar las Eliminatorias.
Y justamente este martes 18 de agosto, el proyecto volvió a tener un nuevo capítulo. Jean Ferrari, actual director General de Fútbol de la FPF, se reunió con Paulino Machaca, rector de la Universidad Nacional del Altiplano, para conocer de primera mano los avances en el estadio que podría recibir a la Selección Peruana cuando la Federación decida utilizar Puno como sede. El encuentro permitió revisar cómo viene quedando el escenario y mantener el contacto entre ambas instituciones de cara a las próximas competencias.
La visita adquiere especial relevancia porque el recinto puneño no fue elegido simplemente por su ubicación. Cuando Ferrari y Menezes estuvieron anteriormente en la ciudad, encontraron un estadio que, de acuerdo con la evaluación de la FPF, reunía las condiciones necesarias para la alta competencia. El propio Ferrari había destacado que se realizarían algunos trabajos complementarios, entre ellos la instalación de iluminación y adecuaciones en determinadas áreas del complejo deportivo.
Cusco será la otra gran alternativa de altura dentro del proyecto. El Estadio Inca Garcilaso de la Vega, ubicado a aproximadamente 3.400 metros sobre el nivel del mar, aparece como una plaza con experiencia internacional y tradición en partidos de la Selección Peruana. Su inclusión permitirá a la FPF disponer de otra opción distinta a Puno y elegir el escenario en función del rival, el calendario y las necesidades del comando técnico.
Mientras tanto, Lima continuará siendo una parte fundamental de la planificación. El Estadio Nacional y el Monumental ofrecen una infraestructura de primer nivel, mayor facilidad logística y la posibilidad de recibir grandes cantidades de público. Por ello, la intención no es abandonar la capital, sino complementar sus escenarios con plazas del interior del país que puedan ofrecer una ventaja adicional en determinados compromisos.
La estrategia también responde a una visión más amplia de la FPF. Ferrari ya había señalado que la intención era empezar a trabajar con bastante anticipación y diseñar una planificación que permita aprovechar las características de cada escenario. En ese sentido, Puno y Cusco no serían utilizados necesariamente en todos los partidos, sino que formarían parte de un abanico de alternativas para construir una localía más flexible y estratégica durante el camino hacia el Mundial 2030.