Fortuna Sittard y su homenaje a Santa Rosa de Lima: la historia de la santa peruana en un club de Países Bajos (Foto: Fortuna Sittard)
Fortuna Sittard y su homenaje a Santa Rosa de Lima: la historia de la santa peruana en un club de Países Bajos (Foto: Fortuna Sittard)

Este 30 de agosto, como ocurre cada año, miles de fieles llegaron hasta el Santuario de Santa Rosa de Lima, ubicado en la avenida Tacna, en el Centro de Lima, para rendir homenaje a la santa peruana. Desde tempranas horas, los devotos se congregaron en el lugar para orar, agradecer por los favores recibidos y pedir por sus familias. La jornada volvió a mostrar la enorme devoción que Santa Rosa despierta entre los peruanos.

Su figura, sin embargo, no pertenece únicamente a la historia religiosa del Perú. A más de 10 mil kilómetros de Lima, en la ciudad de Sittard, en el sur de Países Bajos, Santa Rosa de Lima también ocupa un lugar especial. Es patrona de la ciudad desde 1669 y su historia continúa formando parte de las tradiciones de sus habitantes.

La particular conexión entre una santa nacida en Lima y una ciudad neerlandesa es, precisamente, el motivo por el que el Fortuna Sittard decidió homenajearla en su nueva camiseta de visitante. El diseño incorpora referencias a Santa Rosa y elementos inspirados en las rosas, además de una imagen de la propia santa.

Pero detrás de la camiseta existe una historia que comenzó hace más de tres siglos y medio, en un momento en que Sittard atravesaba una de sus mayores crisis.

Una epidemia y una promesa

Según la información proporcionada por Fortuna Sittard a Depor, entre 1668 y 1669 Sittard fue devastada por un brote altamente contagioso y mortal de disentería, conocido en aquella época como el “flujo rojo”.

La enfermedad provocó numerosas muertes y llevó a los habitantes y al concejo municipal de la ciudad a una situación de desesperación. En medio de la crisis, los dominicos tenían una presencia importante en Sittard. La orden había establecido un monasterio allí en 1648 y tenía una fuerte influencia religiosa entre la población.

Fue precisamente durante el punto más crítico de la epidemia cuando la historia de una joven peruana llegó hasta Sittard.

En 1668, el papa había beatificado a Rosa de Lima, una joven nacida en Lima que pertenecía a la Tercera Orden de Santo Domingo. Para los dominicos de Sittard, su figura adquirió un significado especial y decidieron introducir su veneración entre los habitantes de una ciudad golpeada por la enfermedad.

La pregunta resulta inevitable: ¿cómo llegó hasta una ciudad europea del siglo XVII la historia de una mujer que había vivido en el Perú?

La respuesta está en la propia presencia de los dominicos y en la expansión de su devoción religiosa. Rosa de Lima pertenecía a la Tercera Orden de Santo Domingo y su beatificación en 1668 hizo que su figura adquiriera una mayor difusión dentro de los círculos vinculados a la orden.

En Sittard, los religiosos encontraron en ella una figura a la que recurrir en medio de la crisis.

Cuando la epidemia alcanzó su punto más crítico, los dominicos llevaron una estatua de Rosa por las calles de la ciudad. Mientras la enfermedad se extendía y la población buscaba una salida, los habitantes comenzaron a rezar para pedir su intercesión.

Fue entonces cuando la población y el concejo municipal hicieron una solemne promesa: si la epidemia llegaba a su fin, Rosa de Lima sería declarada patrona oficial de Sittard y la ciudad le rendiría homenaje cada año mediante una procesión.

Poco después, según la tradición local, la enfermedad comenzó a remitir.

El 3 de noviembre de 1669, el concejo municipal cumplió la promesa y declaró oficialmente a Rosa de Lima como patrona de Sittard.

La joven peruana Isabel Flores de Oliva que había vivido en Lima se convirtió así en patrona de una ciudad situada en el sur de Países Bajos.

Más de 350 años de tradición

La historia no terminó con el nombramiento. Como muestra de agradecimiento, los habitantes de Sittard construyeron posteriormente la Capilla de Santa Rosa en el Kollenberg. Hasta ese lugar se mantiene una procesión anual que, de acuerdo con Fortuna Sittard, se realiza desde hace más de 350 años.

La tradición continúa formando parte de la vida cultural y religiosa de la ciudad. Las celebraciones de Sint Rosa se mantienen cada año y reúnen distintas actividades vinculadas con la historia de la santa.

De esta manera, el nombre de Santa Rosa de Lima quedó incorporado a la identidad de Sittard, aunque para muchos peruanos pueda resultar sorprendente descubrir que una santa nacida en Lima es también patrona de una ciudad neerlandesa desde hace más de tres siglos.

La historia llegó al fútbol

Esa tradición es ahora llevada al fútbol por Fortuna Sittard. El club decidió utilizar la historia de Santa Rosa como inspiración para su nueva camiseta de visitante. El diseño incorpora elementos relacionados con la santa, entre ellos detalles inspirados en las rosas y una imagen de Santa Rosa de Lima.

La intención, explica Fortuna Sittard a Depor, es rendir homenaje a una parte importante del patrimonio de Sittard y mantener visible una historia que forma parte de la ciudad desde el siglo XVII.

La camiseta también ha generado una particular reacción en el Perú. La conexión resulta especialmente llamativa por tratarse de una santa profundamente vinculada con la identidad religiosa peruana.

“Nos alegra mucho que la camiseta haya despertado tanto interés en el Perú”, señaló Fortuna Sittard a El Comercio. Para el club, las reacciones generadas en el país muestran que una historia puede seguir conectando a personas de diferentes culturas y lugares, incluso siglos después de su origen.

Y la coincidencia con el calendario peruano hizo que el homenaje tuviera un significado especial.

Mientras el último 30 de agosto miles de fieles se reunían en el Santuario de Santa Rosa de Lima de la avenida Tacna para agradecer, rezar y pedir por sus seres queridos, a miles de kilómetros de distancia su nombre también permanecía presente en Sittard, una ciudad que la convirtió en su patrona en 1669.

La camiseta de Fortuna Sittard es, así, mucho más que una indumentaria deportiva. Es la representación de un vínculo histórico entre el Perú y Países Bajos que nació en medio de una epidemia del siglo XVII y que, más de 350 años después, continúa vivo en una ciudad que hizo de una santa peruana parte de su propia identidad.

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SOBRE EL AUTOR

Periodista egresado de ISIL. Especializado en deportes. Trabajé como Community Manager y redactor en Depor. También escribí en la versión impresa y web del Diario El Bocón, además de la web de Trome Deportes. Hoy escribo para el suplemento Deporte Total de El Comercio.

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