WWE: Raw es un programa obsoleto frente a la propuesta de SmackDown

Monday Night Raw parece carecer de ideas, mientras que SmackDown necesita reclamar mayor espacio para desarrollar todas las que tiene

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Becky Lynch se ha convertido en la líder de SmackDown gracias a su propio esfuerzo. (Foto: WWE)

Becky Lynch se ha convertido en la líder de SmackDown gracias a su propio esfuerzo. (Foto: WWE)

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Por Antonio Seminario Arevalo

WWE está viviendo un auge de ingresos. Pese a la sintonía de sus programas -inferiores en comparación a finales de los 1990 e inicio del 2000-, es ahora que la empresa está ganando mucho más dinero. Pero la maquinaria de entretenimiento era más eficiente en el pasado. El motivo: la competencia.

Recordar la Guerra de los lunes por la noche es volver a una época en que WWE y la extinta WCW hacían de todo por captar la atención del público. Desde colosos invencibles y pequeños guerreros hasta segmentos cargados de sexo. Fue un momento en que ambas empresas explotaban todos sus recursos, desde el talento de su elenco hasta el ingenio de sus guionistas.

Pero llegó una noche en que Mankind (Mick Foley) se convirtió en campeón mundial para que WWE nunca más perdiese en sintonías hasta absorber a su competidor. La política de Vince McMahon había funcionado: encontrar a la empresa rival, conocerla, superarla y hacerse con sus fortalezas -su padre, Vincent J. McMahon, era creyente más bien de apoyar a los pequeños promotores de lucha libre para hacerse sus aliados-.

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Aunque también hay talento que está siendo desperdiciado, como las historias en torno de Nakamura y Rusev, SmackDown tiene un plan para casi todo su elenco. (Foto: WWE)

Aunque también hay talento que está siendo desperdiciado, como las historias en torno de Nakamura y Rusev, SmackDown tiene un plan para casi todo su elenco. (Foto: WWE)

Aunque también hay talento que está siendo desperdiciado, como las historias en torno de Nakamura y Rusev, SmackDown tiene un plan para casi todo su elenco. (Foto: WWE)

Empresas como TNA, promociones independientes como Ring of Honor o las marcas extranjeras como New Japan Pro-Wrestling no se acercaban tanto al público objetivo de WWE como para considerarlas una competencia seria. En este contexto, durante muchos años la empresa de los McMahon entró en un momento cómodo y de letargo. Dejó de lado las humillaciones y el sexismo para divertir a su público -lo único bueno-, disminuyó su dosis de violencia y la calidad mermó.

El producto de WWE se volvió predecible y hasta aburrido en un contexto en el que gozaba con los mejores talentos reunidos de todo el mundo que jamás haya gozado en su historia. Se durmió en sus laureles.

La necesidad de competencia era obvia y al no encontrarla resolvió crearla. Así se rescata una idea del pasado: la separación de marcas. Monday Night Raw y SmackDown Live competirían por ser el mejor programa de WWE.

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En Monday Night Raw parece que todo se centra entre la rivalidad de Seth Rollins y Dean Ambrose y los actos abusivos de Baron Corbin. (Foto: WWE)

En Monday Night Raw parece que todo se centra entre la rivalidad de Seth Rollins y Dean Ambrose y los actos abusivos de Baron Corbin. (Foto: WWE)

En Monday Night Raw parece que todo se centra entre la rivalidad de Seth Rollins y Dean Ambrose y los actos abusivos de Baron Corbin. (Foto: WWE)

La ventaja y el deseo de prevalencia siempre estuvo del lado de la Marca Roja. Tiene mayor tiempo de exposición en televisión, los grandes regresos se producen en su espacio, su talento es el más cotizado y goza con la supervisión constante de los veteranos de WWE. Pero es precisamente este último factor el que lo estaría haciendo obsoleto.

Monday Night Raw aún cree en el caudillismo para sacar adelante su espacio. Necesita de una estrella que sea el centro de atención y en esa búsqueda, lamentablemente, es que tiene una única rivalidad interesante con Seth Rollins y Dean Ambrose y a un grupo de matones que incluye al gerente general interino, Baron Corbin, intentando ser relevantes. Es como si aún fuese un programa de los 1990 de una hora donde toda la atención se centra en unos pocos.

SmackDown Live entendió las cosas de forma diferente. Se dio cuenta que en la era del internet ya no se puede engañar al público con personajes sacados de ciencia ficción. Apostó en sus dos horas de programa por mezclar la realidad y los contextos de sus luchadores en las historias montadas.

La fórmula hizo crecer a un luchador como The Miz, vendió la historia de superación de Daniel Bryan, llevó al lugar que merecía a Becky Lynch y AJ Styles, revivió a Rusev y catapultó a casi todo su talento bajo la consigna de "Esta es la tierra de las oportunidades".

No solo es la forma en cómo se apuesta por una escena, sino el cómo se monta. La historia de amigas rivales enfrentadas de la campeona Lynch y Charlotte es infinitamente mucho más entretenida que lo que se quiso hacer con Sasha Banks y Bayely -y las cuatro son grandes talentos de la lucha libre-, por citar solo un ejemplo.

SmackDown en este momento cuenta la historia de Lynch contra Flair, Lynch y el reto de otras mujeres -ahora Asuka se suma a la carrera querer su campeonato-, la de Bryan y su cambio a rudo, la redención de Aj Styles, la segunda oportunidad de Jeff Hardy, los abusos y acosos de Randy Orton, la popularidad del que nunca gana de Rusev, la de la gerente ex luchadora que trata de hacerlo cada vez más mejor, la división de parejas, la amistad de The Miz y Shane McMahon y más -todas entretenidas.

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Para TLC, Becky Lynch defenderá su título frente a Charlotte Flair y Asuka, quien ganó su puesto en la pelea tras vencer en una batalla campal. (Foto: WWE)

Para TLC, Becky Lynch defenderá su título frente a Charlotte Flair y Asuka, quien ganó su puesto en la pelea tras vencer en una batalla campal. (Foto: WWE)

Para TLC, Becky Lynch defenderá su título frente a Charlotte Flair y Asuka, quien ganó su puesto en la pelea tras vencer en una batalla campal. (Foto: WWE)

Es cierto que la Marca azul también tiene carencias y muchas. Pero en este momento es el verdadero Producto estrella de WWE. Sin embargo, no es lo mejor que tiene la empresa, ni es la apuesta más audaz, ni el verdadero gran competidor.

NXT, las canteras de WWE o la Segunda división de la lucha libre, por describirla de alguna forma, es un producto muchas veces señalado como de mejor calidad. No solo es el lugar de donde han salido casi todas las grandes estrellas actuales de WWE, sino que es la verdadera fuente de nuevas ideas.

Bajo la dirección de Triple H está logrando mostrar luchas de un nivel ya superlativo, sus personajes tienen todos un espacio y rol definido y siempre está evolucionando. La calidad llegó a tal punto que el evento NXT TakeOver: WarGames el pasado 18 de noviembre tuvo más audiencia que Survivor Series del día siguiente en WWE Network.

Pero NXT es un lugar de promoción, un programa de una hora que se graba que no está a disposición de todo el público -solo aparece en WWE Network- y que nació para alimentar a las marcas que sí están en televisión. Por lo que si Monday Night Raw desea revertir las cosas y ganarle la discusión a SmackDown Live podría tomar algunas ideas del programa que está desarrollando Triple H y olvidarse de algunas que prevalecen de la vieja guardia.

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