
Hay quienes están en su lugar favorito o aquel espacio que habitualmente le trasmite paz, pero cambian su estado de ánimo de un momento a otro, ¿alguna vez te pasó? La psicología analizó qué hay detrás de esto y los expertos llegaron a la conclusión de que el mal humor sin causa aparente puede deberse al “ruido fantasma” que el cuerpo absorbe y procesa como estrés sin que la persona lo escuche de forma consciente. Aquí te brindo más detalles.
¿Qué significa para la psicología que las personas se pongan de mal humor de un momento a otro?
Para la psicología, pasar de un estado de calma a uno de irritabilidad o mal humor de un momento a otro suele ser una señal de desregulación emocional. Esto ocurre cuando el cerebro se ve superado por factores estresantes, impidiendo la gestión adecuada de los estímulos y desencadenando reacciones rápidas de frustración o enojo.
Los expertos destacan que esto puede suceder por estrés y sobrecarga ya que un sistema nervioso sobrecargado reduce drásticamente la tolerancia a contratiempos. En otros casos también puede darse por falta de sueño que afecta el lóbulo frontal, responsable del razonamiento y el autocontrol.
En algunas personas también se da por un manejo deficiente de emociones (represión) que es cuando las emociones no se expresan ni se procesan, pueden acumularse y manifestarse repentinamente en forma de enojo o mal humor.

¿Qué es el “ruido fantasma” que te pone de mal humor?
Es apenas perceptible por el oído humano, pero genera mal humor, estrés e incluso ansiedad. Está en ventiladores, coches, transporte público y electrodomésticos y tú no lo escuchas, pero sí que tiene un poderoso impacto en tu estado de ánimo.
Un reciente estudio psicológico publicado recientemente por la revista científica Frontiers in Behavioral Neuroscience y liderado por el psicólogo Rodney M- Schmaltz y Trevor J. Hamilton, explicó los efectos del infrasonido presente en el tráfico urbano, maquinaria industrial y antiguos sistemas de ventilación, incluso dentro de casa en electrodomésticos como lavadoras, secadores y neveras.

Los científicos apuntan que estas vibraciones u ondas sonoras de baja frecuencia (inferiores a 20 Hz) e imperceptibles por el oído humano afectan al bienestar de las personas de forma silenciosa y constante.
Es aquí donde se desencadenan tres efectos: aumenta el cortisol, la hormona del estrés; mayor irritabilidad y aumento de la tristeza.
Aunque la muestra del estudio es limitada y es necesario ampliarla, los psicólogos apuntan que los infrasonidos aumentan la irritabilidad, que no es lo mismo que la ansiedad.










