Baron Corbin es un paciente conejillo de indias hambriento de poder

Muchas de las críticas hacia Monday Night Raw es por no presentar nada creativo, pero con Baron Corbin este parece ser el camino a darle una posición sólida en el elenco

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Baron Corbin está en una delgada línea en la que puede ser un gran villano o pasar al olvido como un luchador irrelevante. (Foto: WWE)

Baron Corbin está en una delgada línea en la que puede ser un gran villano o pasar al olvido como un luchador irrelevante. (Foto: WWE)

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Cuando Baron Corbin tuvo sus primeros pasos en NXT las críticas se centraron en su falta de carisma y personalidad nula dentro del cuadrilátero. El público no lo respetaba, sus luchas eran abucheadas y siempre fue objeto de burlas. Pero fue creciendo de a pocos escuchando consejos de la leyenda The American Dream Dusty Rhodes, de un veterano como Rhyno, productores y demás personas tras bambalinas hasta ser considerado en WWE una pieza clave en su programación.

El ex jugador universitario de fútbol americano entró a WWE en 2012. Le tomó cerca de cuatro años demostrar que en realidad sí podía ser un elemento a ser tomado en cuenta. Desde entonces el análisis de expertos en lucha libre siempre fue el mismo: Es un tipo que tiene el tamaño, la presenta y el físico para convertirse en un gran villano. Y ahora que aprendió a dar un discurso articulado -aunque aún está muy lejos de grandes oradores como The Rock o John Cena- su camino parece que seguirá siendo escalando posiciones.

Al ser ganador del maletín de Money in the Bank parecía que se concretaba lo especulado: Algún día Baron Corbin será un gran campeón de WWE. Pero según diversos rumores divulgadas por páginas especializadas su personalidad y diferencias con agentes administrativos de la empresa hizo que le bajaran el dedo retrasando su oportunidad de llegar a la cima. Sin embargo, esta chance llegó de una forma diferente: La posibilidad de ser gerente general de Monday Night Raw.

Es cierto, en la realidad el papel de gerente general no es sinónimo de un logro o éxito en WWE. No pasa de ser una figura que complementa el programa. Pero con un Corbin como gerente interino o transitorio se está haciendo algo típico pero con un efecto contradictorio: Es un sujeto acostumbrado a ser villano y abusivo, pero que carece de la ferocidad de otros luchadores con sus mismas características. Esa forma de ser ayuda a desarrollar una personalidad dictatorial ahora que goza con algo de poder.

Los líderes dictatoriales de la historia han tenido diferentes perfiles, pero en muchos casos comparten rasgos de egocentrismo e inseguridad. Y eso es lo que parecen estar explotando en Corbin: Ansía ser el mandamás de Monday Night Raw con su posible nombramiento como gerente general del programa y con ello tener el respeto de todos. Y quienes se oponen a su pensamiento tienen que ser sometidos hasta que se alineen con su voluntad. Una forma sutil de hacerlo crecer como villano.

WWE quiere que Corbin provoque antipatía. Tal vez, y tratando de tener esperanzas de que la empresa en realidad sí piensa en el futuro, no es que la Marca Roja carezca de ideas para sus espectáculos presentando a Corbin repitiendo las mismas acciones contra las mismas personas una y otra vez y siempre aprovechando su posición gerencial, sino que lo que busca es aburrir con su presencia hasta que el público no sienta más que odio y rechazo por el también conocido Lobo solitario.

Es por eso que a las palizas de sus rivales ayudado de Drew McIntyre y Bobby Lashley, en el reciente episodio de Raw se burló del equipo de Bobby Roode y Chad Gable y puso a pelear por quedarse con una plaza de trabajo a Rhyno y Heath Slater -este último salió vencedor, pero fue insultado por el gerente interino al decirlo que no vale como luchador sino que el trabajo que tendrá a partir de ahora será árbitro-. Así, de a pocos se está relacionando y discutiendo con todo el elenco.

Con toda la antipatía que puede generar, su popularidad también está creciendo y es consciente de eso. Tiene un programa propio fuera de cámaras sobre historias de terror y hace poco en el podcast de Booker T dijo: "Me están dejando divertirme y hacerlo a mi manera. Y a Vince McMahon le encanta. Durante las últimas cuatro semanas, estoy siendo los primeros 15 minutos de Raw. Es una locura. Ese es el hueco de John Cena y Roman Reigns. Y yo lo estoy ocupando".

Y ese es su reto: demostrar que aunque parece que en cualquier momento puede caer de la cima en la que está disfrutando con aparecer seis o siete veces por emisión de Raw provocando más odio. "Si me odian tanto, siguen cada cosa que hago", afirmó a Booker T. Sabe que es un camino complicado, pues es una forma experimental la de WWE de provocar odio mediante el cansancio, pero quizás su hambre de poder le termine por dar eso que tanto ansía y de lo que tanto se ha especulado: ser un gran campeón villano.

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